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El corazón de las tinieblas

El corazón de las tinieblas

de Joseph Conrad

Charlie Marlow

Marlow es un marinero británico cuya obsesión con África lo lleva al interior de un barco de vapor de la Compañía.

Marlow y Kurtz

Los sentimientos de Marlow hacia el Sr. Kurtz pasan por distintas fases. Comencemos, para no perder la costumbre, por el principio. La primera vez que Marlow menciona a Kurtz lo describe con apatía; Marlow no está “demasiado interesado en él”. No es sino hasta que oye la historia de Kurtz cuando regresa a la jungla, que Marlow queda fascinado. Esto es cuando él “[ve a] Kurtz por primera vez”, como un solitario hombre blanco que vive entre hombres negros.

Poco después, Marlow confiesa que está emocionado de verlo pronto, bien alejado ya de la indiferencia que mostró solo un par de páginas atrás. Marlow inclusive dice que, por lo que a él respecta, el viaje es solo para hablar con Kurtz. El bote, dice, “gatea hacia Kurtz, exclusivamente.”

Interesante. ¿Qué es lo que tuvo esta historia de Kurtz de regreso a la jungla que acaparó la atención de Marlow? Bueno, ya vimos a nuestro narrador absolutamente fascinado por la jungla y su gente. Pero al mismo tiempo se deja ahogar por este salvajismo primitivo, le tiene un miedo terrible. Es emocionante, dice, pero también aterrador. Kurtz ha hecho todo lo que Marlow siempre ha soñado: rechazar el regreso a los lujos y a la comodidad de Inglaterra y perseguir la fortuna y la gloria, condenando el peligro.

Pero esto no es todo. Los sentimientos de Marlow por Kurtz eventualmente se convierten en un resentimiento agrio al conocerlo. Marlow se inquieta por el culto y la adoración que tienen el arlequín y, aparentemente, todos los nativos africanos, hacia Kurtz. “No es un ídolo para mí” declara Marlow, en lo que parece ser un intento por diferenciarse de los hombres alienados que lo rodean. También nota que, de todos los elementos del salvajismo que tiene el arlequín, su devoción por Kurtz es el más peligroso. Marlow se molesta por no tener voluntad ante Kurtz, lo que contrasta con el temor y la admiración que sentía anteriormente.

Entonces, ¿qué nos espera? Marlow comienza a ver a Kurtz como a un infante, como un hombre egoísta e indefenso que tiene sueños de convertirse en rico y poderoso. No solo lo ve infantil en sus pensamientos, sino también físicamente, ya que Marlow lo carga como si fuera un niño. A pesar de esto, Marlow expresa cierta admiración por el hombre, esta vez por las famosas palabras que pronuncia en su lecho de muerte: “¡El horror! ¡El horror!” Marlow parece creer que estas palabras son de autorrealización, cuando Kurtz finalmente encara la horrible naturaleza de su propia obra, con, quizá, la depravación de la naturaleza humana en su mente. Marlow respeta a Kurtz por resumir tan elocuentemente (y de forma tan sucinta) su realización. “Kurtz fue un hombre memorable” dice Marlow, porque “tenía algo que decir” y simplemente “lo dijo”.

Sean cuales sean sus sentimientos, Marlow todavía declara que él “conoció [a Kurtz] tanto como cualquier hombre pudiera conocer a otro hombre”. Pero hay algo interesante que viene a continuación, que es donde la prometida de Kurtz le pregunta a Marlow si admiraba a Kurtz. Marlow comienza a responder, pero es interrumpido. Nos dejan sin saber qué hubiera dicho. Cuando la mujer sugiere que Marlow amaba a Kurtz, Marlow queda en un “mutismo horroroso”. Al final de la narración, ¿qué es lo que realmente siente por Kurtz? Pues, buena pregunta.

Como te podrás haber dado cuenta, Marlow experimenta una gama de emociones complicadas hacia Kurtz. Para Marlow, las cosas con Kurtz deberían ser bastante simples. Pensó que admiraba al tipo y terminó encontrando que el hombre empalaba cabezas, así que dejó de admirarlo. Excelente. Nos vamos a casa. Pero no, no es tan fácil. Vete a casa si quieres, pero te perderás qué es lo que hace a El Corazón de las Tinieblas una obra potente, fascinante y famosa.

Propongamos una pregunta alocada: ¿Marlow es como Kurtz? ¡Oh no! ¡Qué horror! Sí, exacto, nuestro protagonista, nuestro querido y simpático Marlow, es igual al loco, al inspirador de culto, a quién empala cabezas. Comencemos con lo básico.

Como Kurtz, Marlow viene de una familia europea de clase media alta. Ambos con cierta naturaleza arrogante. Marlow se considera a sí mismo por encima del gerente, el tío y el marinero, mientras que Kurtz se pone sobre los nativos africanos. Ambos tienen rasgos obsesivos; Marlow se va obsesionando cada vez más con África y con encontrar a Kurtz, mientras que Kurtz no se detiene en su explotación del marfil. Ambos tienen conexiones poderosas (Marlow mediante su tía) que les permiten estar en contacto con posiciones de poder en la Compañía.

Pero se pone mejor, porque ambos tienen reacciones inquietantemente parecidas en sus incursiones al interior de África. Marlow y Kurtz, a pesar de sus deseos de conquistar lo salvaje, se convierten en víctimas de lo salvaje. Para hacer este punto lo más claro posible, Conrad usa varios momentos específicos y bien marcados para clavárnoslo en la cabeza. Cuando Marlow observa a los nativos de África bailar en la orilla, se pregunta por qué no va a la orilla para “aullar y bailar”. Más tarde, habla con Kurtz mientras se desarrollan otros “bailes de media noche” que terminan en “ciertos ritos indecibles”. Ambos son descritos como dioses –Kurtz como Júpiter y Marlow como Buda. Ambos hombres pierden el contacto con la realidad, Kurtz en la fantasía de su propio poder y Marlow en el mundo onírico de la jungla.

Así que, claro, la pregunta del millón de dólares es si Marlow al final logra diferenciarse de Kurtz. ¿Qué opinas?

Marlow y los nativos africanos

Durante casi todo el libro, Marlow se ve como un buen tipo, aunque no particularmente ético. No es un santo, o es un santo sin esperanza, ya que no hace nada con respecto a los horribles escenarios de la esclavitud con los que se encuentra. Pero sí hace pequeñas cosas que demuestran compasión: intenta darle un panecillo a un esclavo que muere de hambre, trata a los caníbales decentemente, cuando el timonel muere, se asegura de que no será comido por los nativos africanos que están a bordo. Así que, en un nivel superficial, Marlow es un tipo decente aunque, como era natural en sus tiempos, tampoco es que está a punto de comenzar un movimiento por los derechos civiles al final del siglo XIX.

Pero, como la mayoría de las situaciones que ocurren en En Corazón de las Tinieblas, la cosa tampoco es tan fácil. ¿Qué lleva a Marlow a sentir tanta compasión por los nativos africanos? ¿Cómo los ve en relación a sí mismo? ¿De qué manera esa incursión por el Congo cambia su forma de pensar? Bueno, aquí vamos.

Las primeras palabras de Marlow son fascinantes, tanto, tanto, que las subrayamos, las resaltamos y las encerramos en un círculo, también le hacemos una oreja a la página donde está y le ponemos tres stickers. En caso de que todavía no estés mega curioso, te lanzamos las primeras palabras: “Y este también ha sido uno de los lugares más oscuros en la Tierra.” Aquí es cuando decimos: “Aaah” Sí, Aaah. Marlow está por contarnos una historia de la oscura y primitiva África que los europeos tan amablemente han “civilizado”. Pero te recuerda que Europa también fue un lugar primitivo y oscuro alguna vez.

Al comienzo, Marlow se toma todo el asunto del imperialismo noble sin demasiada importancia. Le diría al hombre que “la fuerza es solo un accidente que nace de la debilidad de los otros.” También dice que “La conquista de la Tierra, que generalmente significa quitársela a aquellos con distinta complexión […] que la propia, no es algo positivo”. Por último, pone en duda el uso que todo el mundo le da a palabras como “criminal”, “enemigo” y “rebelde” cuando se habla de los nativos africanos.

Así que a Marlow no le gusta mucho ver el mundo en blanco y negro, literal y metafóricamente. Naturalmente, las cosas se complican aún más cuando comienza a convertirse en un “salvaje”. Después de hablar con el director en la estación de las afueras, a Marlow lo tratan como un nativo, sin que le den ni asiento ni comida. ¿Y cuál es su respuesta? “Me estaba volviendo salvaje” dice, sin poder conversar con el hombre como lo haría un europeo normal y culturizado. Jumm. En vez de civilizar a los “salvajes”, más bien pareciera que Marlow y los demás se están volviendo como ellos.

El discurso más interesante de Marlow acerca de los “salvajes” ocurre un poco después de su confesión de que los caníbales africanos no son tan malos después de todo. Conduce el bote hacia la orilla y mira a unos nativos bailando y aullando. Pero no los ve como criaturas extrañas, simplemente dice que “no son inhumanos”. Interesante. Antes que todo, hablemos de cómo emplea la palabra “inhumanos” en vez de “humanos”. Este es un ingenioso recurso llamado “atenuación”, que es como una doble negación. Es como si a Marlow le faltara valor para llamarlos humanos, así que lo dice de forma más débil afirmando lo contrario. También vemos que Marlow se refiere a la “humanidad” de los nativos como algo “emocionante”. En realidad está un poco perplejo por el “remoto parentesco” que siente con esta gente. En otras palabras, él es como ellos. Las comparaciones siguen llegando. Marlow se vuelve definitivamente parte de la jungla y su gente, cuando ya no puede distinguir entre el sonido de los tambores de sus propios latidos.

Marlow, obviamente, está muerto de miedo por la idea de que en realidad es como esos hombres. Parece querer explicarlo de alguna forma, y lo hace (quizás hasta con éxito) cuando habla con el timonel acerca de su parentesco. Esta camaradería sólo aflora cuando el timonel muere, es cuando Marlow reconoce la independencia de él, el hecho de que el timonel, a pesar de ser negro, fue un hombre también. Para Marlow, los “peregrinos” y los “salvajes” están unidos por la única cosa que tienen en común: su moralidad.

Marlow, mentiras y justicia

Ya habrás notado que para Marlow las mentiras son importantes. Dice que las odia, que las detesta y que no las soporta, que las mentiras son la reminiscencia de la muerte. Así que ¿por qué le miente a la prometida de Kurtz al final de la historia? Bueno, se justifica diciendo que “habría sido demasiado oscuro”. Este sería Marlow tratando de proteger a la mujer de un mundo de horripilante realidad. O quizá, piense que actuando como si las palabras de oscuridad y horror de Kurtz no existieran, de alguna forma éstas desaparecerán. Si es así, Marlow se equivoca completamente; la oscuridad permanece, a pesar de sus esfuerzos por ocultarla.

Marlow añade una pregunta acerca de la justicia. Haberle dicho la verdad a la prometida, dice, habría sido tener que “aceptar ante Kurtz […] que la justicia era su deber.” Después de todo, según Marlow, Kurtz dice que todo lo que él quería era justicia ¿Qué significa entonces la justicia en esta obra? ¿Cómo podría haber justicia en un mundo donde el hombre empala cabezas? Para nosotros, este final genera más preguntas que respuestas.

Marlow como un dios

Creemos que Conrad comenzó a dibujar una pintura sutil, donde Marlow se sienta con sus “piernas cruzadas” contando su historia en una posición que solo podría recordarnos a un maestro espiritual. Pero entonces pensó que no lo entenderíamos, así que nos dijo directamente que Marlow es como Buda. Después pensó que nos perderíamos algo la primera vez que nos lo dijera, así que lo hace bastante gráfico para asegurarse de que no nos lo perdamos por segunda vez. Muchos ingleses probablemente digan que Conrad enmarca la historia con referencias a Buda al principio y luego al final, pero no en el medio. Quién sabe.

El punto es que Marlow es comparado con una figura espiritual, particularmente una figura cuyo trabajo es enseñar a otras personas cosas que al aprenderlas, les llegue la iluminación. Así que, por supuesto, las preguntas grandes son: ¿qué enseña Marlow a los hombres? ¿Los hombres lo entienden? ¿Alguien se ilumina o tiene una epifanía por culpa de la historia? No responderemos estas preguntas, pero creemos que el conocimiento iluminador de Marlow tiene algo que ver con sus primeras líneas.
Una última cosa: el narrador que no tiene nombre, nos dice antes de que comience la historia, que será un cuento inconcluso ¿Se parece esto a la imaginería de Buda o contrasta con ella? ¿Qué tipo de profesor no concluye? (¿Te diste cuenta de que terminamos esta parte sin ninguna conclusión?)

Marlow y la curiosidad

Ya desde niño, nuestro protagonista, Marlow, ha sido bastante curioso. Quiere ser pionero en algún sentido; rellenar los vacíos de los lugares desconocidos en los mapas y explorar el lugar “más oscuro” y menos conocido en el mundo… África. Su curiosidad es consistente. De niño creció en él la curiosidad por lugares inexplorados. Como explorador para la Compañía, le dio curiosidad un hombre llamado Kurtz. De hecho, su curiosidad a menudo se convertía en una obsesión. Cuando llega a este punto, ya no lo detiene nada hasta satisfacer su curiosidad; está dispuesto a escuchar conversaciones privadas y hasta sacrificar alguno de sus hombres para cumplir su cometido.

Por la manera de contar de Marlow, experimentamos los eventos de la forma en que él los vivió, es decir, con mucha confusión y muchas nebulosas, literal y metafóricamente hablando. Cuando comienza a rumiar los eventos del pasado, nuestro narrador sin nombre, nos dice que Marlow no es un marinero a la usanza, sino que es un “errante” y su historia se cuenta con el sentido de un errante penetrando la oscuridad de lo desconocido. La historia se revela como si el significado estuviera fuera del cuento, y que nos lo dan como “un brillo que trae la neblina” Jumm… ¿no te da curiosidad?

Marlow y las mujeres

Por mucho que nos guste Marlow, parece que este tipo es algo chovinista. Dos veces en la novela, menciona a las mujeres y siempre parece que las ve como divorciadas de la realidad, como viviendo en otro mundo. Para él, las mujeres son inocentes e idealistas. Pero aquí está la cosa: parece que quiere que permanezcan así. Por ejemplo, le miente a la prometida acerca de las últimas palabras de Kurtz. En algún grado, este comportamiento es un intento caballeroso de proteger a las mujeres de la brutal realidad del mundo, como la esclavitud y el imperialismo. Eso, sin mencionar esas dos mujeres de negro, que tienen un extraño sentido de poder sobre Marlow ¿Qué es eso? Búscalo en Shmoop, seguro está.

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