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Caracteres

Daisy Buchanan

La fortuna de Gatsby y, en realidad, su vida entera, está construida sobre la esperanza de que algún día pueda revivir su amor con Daisy. Tenemos que admitir que es una estupenda, quizá, increíble premisa. La pregunta que sale a flote es simple pero fundamentalmente importante: ¿qué tipo de chica podría inspirar tanta devoción? En otras palabras ¿qué tiene Daisy que la hace tan interesante?

La respuesta no es simple. Es por Gatsby y es por Daisy. Pero ciertamente hay algo en ella que la hace especial; no es como las demás mujeres en la novela, y lo sentimos, en los ojos tanto de Gatsby como de Nick, no es como ninguna chica en el mundo. ¿Qué hay con ella que es tan diferente, tan emocionante, tan misterioso? Sí, es bonita, en su pueblo, Louisville, Kentucky, siempre era la reina de la fiesta (de lo que nos enteramos por los cuentos de Jordan acerca de su niñez). También le gusta divertirse y coquetear, su conversación es encantadoramente descarada y deliciosamente frívola. Ni siquiera Nick, su primo, puede evitar caer en los muchos encantos de Daisy. Pero ser encantadora no es suficiente para sobresalir por encima de las demás. ¿Cuál es, entonces, el rasgo definitorio? Examinemos los diferentes aspectos del personaje de Daisy y veamos qué encontramos.

La sirena

La bella, misteriosa, coqueta, intrigante, deliciosa, emocionante, sensual y famosa voz “llena de dinero” que tiene Daisy es una de las imágenes centrales de la novela. Personajes como Nick, Jordan o Gatsby, comentan lo mágico de este extraordinario instrumento. La voz de Daisy está llena, no sólo de dinero, sino de promesas. Hay algo en ella que le dice a quien escucha que hay hermosos atractivos en el horizonte. La voz de Daisy es irresistiblemente seductora, y todos los demás personajes son arrastrados hacia ella por esa voz.

Esto nos trae a la mente la imagen de una sirena. En la mitología griega, las sirenas que vivían en las islas, les cantaban a los marineros, y su canto era tan seductor que los marineros se lanzaban al mar y se ahogaban intentando atraparlas. Daisy es una especie de sirena moderna; cuando Gatsby estira sus brazos a la luz verde después del agua, casi podemos imaginarlo lanzándose al sonido para alcanzarla. Su voz habla de todo lo que Gatsby desea, de ella, de riquezas, de estatus social, de felicidad verdadera; y su llamado es irresistible.

La soñadora

Daisy, como Gatsby, es una soñadora. Una de las cosas que comparten es su idealizada imagen de la primera relación, y esta visión color rosa, hace que todo en el presente parezca aburrido y plano. Daisy ve el pasado de forma melancólica y cínica al mismo tiempo. Mientras Daisy reconoce que la presión de la sociedad son fuerzas para ser tomadas en cuenta, también anhela el período inocente de su “niñez blanca”, antes de ser forzada a casarse con Tom. Aunque la Daisy del presente se ha dado cuenta de que muy a menudo los sueños no se hacen realidad, todavía se aferra a la esperanza de que a veces sí.

La niña de verdad

El problema de Daisy es que en realidad no es ninguna criatura mítica, ni tampoco una completa idealista como Gatsby. Al final es una persona común y corriente, con sus defectos como el resto de nosotros. Daisy está acostumbrada a que su vida sea de cierta manera, sigue ciertas reglas y espera ciertas recompensas, y cuando Gatsby la reta para que deje todas esas restricciones, entendiblemente se asusta. A final de cuentas, Daisy regresa con Tom porque es lo que conoce; dar su vida entera para irse con Gatsby es demasiado abrumador, no importa lo infeliz que sea. En el fondo, Daisy es increíblemente egoísta, como los demás (Tom, Jordan, hasta Nick quizá), todos menos Gatsby. La verdadera Daisy no es todo lo mágica que ha hecho de ella misma, al final, es simplemente demasiado humana para satisfacer las esperanzas de Gatsby.

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