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El gran Gatsby

El gran Gatsby

de F. Scott Fitzgerald

Tom Buchanan

Tom Buchanan es el esposo de Daisy, un hombre extremadamente rico, un bruto y un atleta. Es egoísta y hace lo que tenga que hacer para obtener lo que quiere. Sobre todo, busca tener el control de su vida y el control sobre los demás. Cuando Tom se da cuenta de que Daisy ama a Gatsby, fuerza la confrontación. Ahí es cuando puede usar la duda momentánea de Daisy para volver a tomar el control sobre su esposa. Una vez con la situación en sus manos, Tom despacha a Gatsby –y a su esposa- dándole permiso para llevarla a casa. “No te molestará” le dice. “Creo que se dio cuenta de que sus presuntuosas y pequeñas coqueterías se acabaron”. Con esa nota de condescendencia, queda claro que Tom es quién manda. Aunque Gatsby mantiene esperanzas después de esta escena, todos sabemos que se acabó.

Pero la característica de Tom, que muy probablemente sea la que más vayas a recordar, es el hecho de que es abusivo. Mientras nunca lo vemos volverse violento con su esposa, hay pistas de su desenfreno físico, cuando Daisy revela un moretón en su dedo que, aunque accidentalmente, fue causado por Tom (o por “el bruto” como ella lo llama). Aunque puede que no le pegue a su esposa, definitivamente le causa daño emocional. Allí están, cómo no, sus varias aventuras, pero hiere a Daisy de otras maneras. Cuando Daisy nos cuenta de su hija naciendo, ella casualmente agrega que “Tom estaba Dios sabe dónde”. No es ni atento ni sensible con su esposa, y esto contrasta con Gatsby. Pero, claro, la violencia de Tom en realidad viene cuando vemos que le rompe la nariz a Myrtle con un “corto y sordo movimiento” de su mano abierta. El lenguaje seco que usa Fitzgerald nos deja claro que a Tom no le importa ser violento.

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