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El guardián entre el centeno
El guardián entre el centeno
de J.D. Salinger

Allie Caulfield

La digresión de Holden acerca del guante de béisbol de Allie es un ejemplo fantástico de cómo funciona la narración en El Guardián entre el Centeno. Todo comienza cuando Holden acepta escribir un ensayo para su compañero de cuarto, y antes de que se dé cuenta, se revela toda esta información crucial acerca de Allie Caulfield: murió de leucemia el 18 de julio de 1946. Tenía 11 años y Holden tenía 13 años. La noche de su muerte, Holden rompió todos los vidrios del garaje y tuvo que ser hospitalizado. Allie era pelirrojo y zurdo y escribió unos poemas en su guante con tinta verde.

La información que da Holden podría ceñirse demasiado a lo que ocurrió y hasta ser un poco escasa, pero es un cuento increíble. Allie era zurdo y pelirrojo (un personaje único) en realidad sobresalía por encima de cualquiera. Escribía poemas en su guante con tinta verde (sensible y emocional), repetimos, era un personaje único.

Cuando Holden da esta información también dice mucho acerca de la forma en la que él veía a Allie: lo idealizaba. No dudamos que Allie haya sido un excelente chico, pero según Holden era el más inteligente, el más simpático, el más dulce, el chico más entrañable, con el mejor sentido del humor que pudiera alguien conocer en su vida. En el amor de Holden por su hermano y su dolor por su muerte, Holden lo glorifica, para él es casi un santo.

Y es lógico cuando se analizan los hechos. Allie murió cuando tenía 11 años, era un crío, todavía era “inocente”. Era un chico puro, no había sido corrompido por el mundo del sexo y los adultos. Allie es posiblemente la única persona que Holden podía cuidar en un campo de centeno, la única persona que nunca tendría que “ir al límite” del gran acantilado. Por esto, cuando Phoebe le pide a Holden que le diga una cosa que le guste, él responde “Allie”.

Que Allie esté muerto y su hermano lo haya casi santificado, perpetuándolo en la inocencia, lo convierte en una protección infalible para Holden en momentos de angustia, los cuales, además, no son raros de ver. Para haber muerto hace varios años, Allie tiene muchas apariciones en la novela ¡De verdad! Hay que fijarse en su cronología; son los momentos en los que Holden se pone a pensar en él o en los que se pone a hablar con él. Pareciera que Holden se aferra a su hermano cuando peor la está pasando. Allie termina siendo la alerta, la que avisa que Holden no se siente bien. Simplemente si se piensa en el momento en que está cruzando la calle y le pide a su hermano.

Allie juega un papel importante en la percepción que tiene Holden de su propia moralidad. Lo vemos en la escena cuando está borracho cuando busca patos en el parque. Lo que en realidad le preocupa a Holden –y esto habla muchísimo de su compasión- es cómo se sentirán su mamá y su hermana si él muere. Él recuerda el dolor por el que pasó cuando murió su hermano y no quisiera que su familia tuviera que pasar por eso de nuevo.

Claro, si Allie es tan importante ¿por qué Holden no comienza a hablar de él desde el principio? ¿Por qué nos tenemos que tropezar con el tema accidentalmente cuando Holden le hace la composición a Stradlater, o con las reminiscencias de Bobby Fallon, o con la neumonía? Para responder eso, te recomendamos releer la conversación que tiene Holden con el Sr. Antolini cuando dice que “no sabes cuáles son tus intereses hasta que comienzas a hablar de algo que no te interesa” (lee las secciones de “Tono” y “Estilo de Escritura” para más información)

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