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El guardián entre el centeno
El guardián entre el centeno
de J.D. Salinger

Holden Caulfield

Holden y el resto del mundo

Holden es el crítico irónico que a todos les gusta. También tiene un problemita: está completamente solo y lo sabe. Nosotros, por ejemplo, dejamos de contar en la número 22, las veces en que admitía sentirse solo. El conflicto aquí es que critica y odia a todo el mundo, pero al mismo tiempo quiere que lo acompañen para tomar y hablar por las noches. Parece estar atrapado eternamente en esta espiral: criticando a una persona, que hace un intento a medias para acercarse, y luego decepcionarse cuando esa persona no está allí para apoyarle, hablarle o tratar de entenderle.

A menudo, Holden ni siquiera hace lo que tiene o quiere hacer. Su pasividad e indecisión lo traicionan en momentos clave. Lo primero que hace cuando se baja del tren en la ciudad de Nueva York es ir a una cabina telefónica. Sabe que quiere llamar a alguien, pero elimina todas sus opciones: D.B está en Hollywood, Phoebe está durmiendo, no quiere llamar a la mamá de Jane, le da miedo que la mamá de Sally atienda el teléfono y no le gusta Carl Luce. Holden sale de la cabina después de veinte minutos sin haber llamado a nadie. Esta es la historia de su vida. O al menos la historia de El Guardián entre el Centeno.

Cuando Holden termina interactuando con las personas, generalmente le va mal. Invita a Ackley al cine, pero Ackley no lo invitará a dormir en la cama de su compañera de cuarto; le hace la tarea a Stradlater, y a cambio éste le grita (y se lleva un golpe en la nariz, pero técnicamente, eso fue por razones diferentes). De hecho tiene que escribir ese ensayo en una vieja máquina de escribir porque prestó la de él. También presta su chaqueta aunque sabe que se va a estirar en los hombros; se queda atrapado con la cuenta de las “imbéciles” bebidas de las chicas en el Salón Lavanda del hotel; le paga a Sunny aunque no haya tenido sexo con ella, y termina siendo engañado por cinco dólares más (y para más señas, le dan un buen golpe en el estómago, aunque técnicamente esto también fue por otras razones).
A pesar de todo, Holden nunca se hace la víctima. No parece darse cuenta de que todos toman ventaja de él, constantemente; es parte de su juventud y su inocencia. Sin importar sus críticas al exterior, Holden siempre quiere agradar y hacer amigos.

Holden y los falsos

Ok, pero ¿Holden puede emocionarse por conocer gente cuando considera que todos, incluyendo a sus madres (literalmente, se relaciona con varias madres en la historia) son unos falsos? En su mente, todos son unos oportunistas, unos trepadores, obsesionados con las apariencias, vagos o aduladores. Holden encuentra cualquier característica de un adulto normal como algo falso. No quiere crecer y encontrar un trabajo, ni jugar al golf, ni beber martinis, ni ir a la oficina. Y ciertamente no quiere nada que tenga que ver con los “bastardos” que lo hacen. Aunque, en realidad, lo termina haciendo. Entonces ¿Qué es lo que pasa?

Básicamente, si Holden dice que todos son unos falsos, se debería sentir mejor cuando es rechazado. No es su culpa que las tres chicas en el Salón Lavanda no estuvieran terriblemente interesadas en darle lo que pretendía, simplemente eran unas falsas que no podían mantener una conversación. No puede sentirse mal si Ackley no quiere que él se quede para hablar; Ackley es un imbécil con granos. Si Stadlater no quiere salir con él, es porque él mismo es un idiota. Preferimos no utilizar los trillados y viejos términos como “mecanismo de defensa”, pero en este caso nos vemos tentados.

¿Holden está loco o no?

Una forma de entender la anormalidad de Holden es mirar los eventos traumáticos de su niñez, y más aún, la muerte de su hermano Allie. La confesión que hace Holden de haber roto todas las ventanas la noche en que murió Allie es importante; nos dice inmediatamente que la muerte de su hermano ha dejado un gran impacto en su vida. El hecho de que Allie salga una y otra vez durante toda la narración lo confirma. Igualmente, la muerte de James Castle parece ser significante, ya que fue la segunda vez que Holden tuvo un encuentro personal cercano con la muerte.

Por estos eventos, Holden está plagado de pensamientos acerca de la mortalidad. La mitad de los símbolos que discutimos en la sección de Símbolos, imaginería y aegorías tiene que ver con la muerte.

La forma en que Holden enfrenta su propia mortalidad es interesante. Por momentos es autodestructivo y casi parece que quiere morir. Después de todo, habla acerca del suicidio después del incidente con Maurice y Sunny (la prostituta) y dice que sería voluntario a sentarse en la próxima bomba atómica. Otras veces, parece aterrado con la idea de su propia muerte, como cuando le reza a Allie mientras cruza la calle pidiéndole que no deje que desaparezca. Rara vez es indiferente y objetivo con la idea, pero ocurre, como la vez en la que se sienta en el helado parque después de buscar los patos y preguntarse qué pensaría su familia si le diera neumonía y muriera. Esos mórbidos pensamientos nos dibujan la forma en que Holden ve al mundo, y adivinamos que son, al menos parcialmente, responsables de su cinismo.

Holden y la sexualidad

¡Por supuesto! No es posible hablar de Holden Caufield sin tocar el tema sexual. Nos gustaría comenzar con la digresión súper reveladora en el capítulo nueve. La digresión es estimulada por las escenas de Holden viendo por la ventana de su hotel en las otras habitaciones, donde ve a un “hombre al parecer distinguido” brincando con ropa de mujer, y una pareja lanzándose chorros de whisky o algo en la boca del otro. Holden dice que el hotel está “lleno de pervertidos” y comienza con sus pensamientos acerca del sexo y los pervertidos en general. Su problema, admite, es que si realmente te gusta una chica, no querrías hacer “cosas cochinas” con ella.

Al parecer Holden ve el sexo como algo completamente degradante, no importa cómo se haga. Si le importa una chica, como Jane, por ejemplo, no podría tener relaciones sexuales con ella porque eso la volvería un objeto. Eso significa que Holden tiene que satisfacer su sexualidad con mujeres que no le importan, o simplemente no satisfacer esa necesidad.

El segundo problema de Holden, según dice, es que cuando está atacando a una chica y le sugiere que se detenga, él de hecho se detiene. Otros tipos, simplemente siguen, pero Holden no. Como lo vemos en el “Análisis del Personaje” de Stradlater, Holden no está hablando de violación. Hay que tener en cuenta que en 1951 los niveles de sensibilidad eran muy distintos. Recuerda el argumento de Holden acerca de que el sexo era, de alguna forma degradante; él no podía encontrar el balance entre respetar una mujer y tomar el control sexual de una situación donde –quizá- la mujer quiera estar con él.

Y siguiendo a otro tema sensible, tenemos que cubrir el problema del abuso sexual con respecto a Holden y Jane. Matizamos con detalles argumentativos en el “Análisis del Personaje” del Sr. Antolini y también en el de Jane, pero ¿qué significa todo eso para Holden? ¿Experimentó o no una movida por parte de su anterior profesor o no? ¿Realmente le pasaron cosas “pervertidas” “como 20 veces desde que fue un niño”? Y Jane ¿fue abusada sexualmente por su padre o no? ¿Por qué tanta ambigüedad? ¿¡Por qué no simplemente nos dicen qué es lo que pasa!? Bueno, sí, un narrador omnisciente y en tercera persona podría, pero el hecho es que Holden no está seguro. El incidente con Antolini, al igual que la situación con Jane y su padrastro, son ambiguos ¿Por qué? Porque toda esta cosa con el sexo a menudo es ambigua. Especialmente cuando tienes 16 años. Esta ambigüedad es lo que hace el sexo tan confuso para Holden, quien abiertamente admite que “simplemente no lo entiende.”

Por último, hay personas que dicen que Holden es gay. Es una solución de porqué se siente confundido y alienado. Si quieres irte con esa teoría, presta atención a cómo Holden habla del cuerpo masculino (como con Stadlater, Ackley o el Sr. Spencer). Se podría decir que ve homosexualidad en los demás cuando quizás no sea así (como Carl Luce o el Sr. Antolini). Y no está cómodo con la idea de tener sexo con las mujeres.

Holden, religión y dinero

Si quieres detalles bizarros de cómo Holden ve la religión, lee el “Análisis de personajes” de las dos monjas. Por ahora solo diremos que a Holden no le gusta el dinero y la religión por la misma razón: crean barreras sociales entre la gente. La educación no está lejos de esa marca, ya que forma parte del clasicismo.

También pensamos que el punto de vista de Holden sobre la religión y la educación son similares, porque no parece tener un problema personal con lo espiritual o con el conocimiento per se, pero detesta las instituciones que los promueven. En otras palabras, creer en Dios estaría bien si no hubiera reglas y personas (como “falsos” curas) tratando de decirte cómo pensar. Y aprender estaría bien (fíjate la forma con que Holden habla de los libros) si no hubiera reglas y gente (como profesores) diciéndole qué pensar ¿Ves la conexión?

Holden = Yoda

Hablando de conocimiento, tenemos la impresión de que Holden es un chico sabio. Sí, dice que no es tan inteligente, y que sigue faltando a todas sus clases, y algunos lo llaman “ignorante” y “problemático”, pero cuando lees de verdad El Guardián entre el Centeno, te das cuenta de que Holden tiene muchos pensamientos tipo-Yoda que realmente impresionan. Ejemplos:

• “Si [a las chicas] les gusta un chico, no importa que tan bastardo sea, dirán que tiene un complejo de inferioridad, y que si a ellas no les gusta, no importa qué tan buen tipo sea […] dirán que es un engreído.”
• “Muchas veces no sabes qué te interesa más hasta que comienzas a hablar.”
• “Odias decirle cosas nuevas a personas de cien años” No les gusta oírlo.”

Hay una real inteligencia emocional allí. Holden entiende a la gente: cómo piensan, cómo actúan y por qué hacen lo que hacen. De hecho, cierta crítica dice que una de las fallas de Salinger en esta novela era haber hecho a Holden demasiado maduro emocionalmente. Quién lo hubiera pensado.

Holden: El Guardián entre el Centeno

Por último, y definitivamente no por eso menos importante, hablemos de la gran ambición de Holden… ser el guardián del centeno. Ya hemos hablado de la ironía aquí en “¿Qué hay con el título?” ya sabemos cómo es: Las ambiciones de Holden = imposible. Hay demasiadas pintadas de “jódete” en el mundo.

Pero ¿Por qué tiene esta fantasía en primer lugar? ¿Por qué Holden está tan obsesionado con la inocencia? Para responder esta pregunta, has de tener en cuenta TO-DO lo que hemos hablado en el “Análisis del personaje” de Holden. Por eso la ponemos de último ¿Tendrá que ver con cómo se siente por sus (malas) experiencias pasadas con la sexualidad? Quizás. ¿Tendrá también que ver con el hecho de que Allie murió cuando tenía diez años? Es muy probable. ¿Estará relacionado con cómo se siente Holden con respecto a los adultos farsantes, su elaborada locura, su inteligencia emocional y sus construcciones sociales esquivas? Pensamos que sí, seguramente, y ciertamente es así. Pero hasta aquí llegamos. Todo tuyo. Llévatelo.

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