Die Heuning Pot Literature Guide
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El guardián entre el centeno
El guardián entre el centeno
de J.D. Salinger

Jane Gallagher

El sexo es complicado, pero para Holden, y específicamente para la relación que tiene con Jane, es muy complicado. En el “Análisis del personaje” de Holden, hablamos de que él no puede imaginarse algo demasiado sexy con una mujer por la que tenga verdaderos sentimientos, y Jane es el ejemplo perfecto. Se agarran de las manos, se sientan juntitos, Jane le pone la mano en su cuello… lindo, pero no es exactamente un excitante viernes en la noche con regalo sorpresa. De nuevo, estamos en 1940, pero por lo que vemos con los otros chicos de Pencey, las relaciones entre jóvenes no están exentas del juego propio de la edad. No podemos culpar a Holden de tener valores anticuados, pero tenemos que mirar un poco más allá de esa simpleza.

La escena más elocuente es el flashback. La escena del juego de damas, es para Jane lo que es el guante de béisbol para Allie. Llegamos allí casi por accidente (Holden solo se sienta en el “sillón vomitivo” en el lobby del hotel a pensar), y nos da la información crucial que hemos estado buscando.

Bueno, más o menos nos la da. Al igual que el incidente con el Sr. Antolini, Holden deja el asunto en el aire sin saber si Jane fue o no víctima de abuso sexual por parte de su padrastro. Holden no está seguro, así que nosotros no estamos seguros (aunque podemos imaginárnoslo). Aun si el padrastro de Jane no la violó, sabemos que, al menos hubo un problema; Jane no quiere ver al hombre a la cara y llora después de que se va del cuarto. De cualquier forma no es una buena relación, y la sospecha de Holden de que la sexualidad tiene algo que ver con todo eso, no parece fuera de tono (especialmente considerando sus declaraciones anteriores, en el capítulo cuatro, que su padrastro alcohólico corría desnudo por su casa).

Entonces, esto combinado con la historia de Holden (que posiblemente fue abusado sexualmente) es una buena razón para su mala relación con lo sexual. Lo bueno es que no inhibe sus relaciones emocionales para nada; solo hay que ver la descripción que hace Holden de Jane cuando habla con Stradlater. Mantiene su rey (jugando damas) en la última fila, era bailarina, es una golfista pésima. Holden recuerda detalles personales reveladores. No se concentra en lo físico, como haría alguien como Stradlater, obviamente le importa Jane como persona.

Por supuesto, la imposibilidad que tiene Holden de estar con Jane, a pesar de sus sentimientos es un gran recordatorio de su pasividad e indecisión. Cuando se da cuenta de que ella está abajo esperando a Stradlater, dice una y otra vez que bajará a decir hola, pero nunca lo hace. Repetidamente piensa en llamarla cuando llegue a Nueva York, pero no se termina de convencer para hacerlo. Cuando finalmente toma el teléfono para llamarla, ella no está.

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