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El guardián entre el centeno

El guardián entre el centeno

de J.D. Salinger

Mr. Spencer

El Sr. Spencer es viejo y estéticamente desagradable. En realidad Holden no lo puede soportar, lo que significa que nosotros tampoco. Nos bombardea con imágenes de piernas blancas lampiñas, una bata raída, pastillas, y ese olor de gotas para la nariz, que definitivamente, no es nada atractivo. No es sorprendente entonces, que el Sr. Spencer sea profesor de Holden y ande por ahí sin mucho sentido.

En todo caso, es bueno para algo: nos presenta la forma en que los adultos (o al menos las figuras de autoridad) ven a Holden, y la forma en que él ve a estas figuras. Lo primero que vemos es una gran falta de entendimiento. El Sr. Spencer no puede entender qué le pasa a Holden, por qué no se aplica, o cómo ayudarlo. Holden tampoco sabe qué pasa con el Sr. Spencer. La única cosa de la que está seguro es que no entiende por qué la vida que el Sr. Spencer promueve (y cualquier otra autoridad) debe ser atractiva, una vida de trabajo en una oficina, martinis y cierto número de millas por galón, etc.

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