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Monseñor

El Monseñor es un personaje y una alegoría.

Ya va ¿cómo puede ser un personaje y una alegoría al mismo tiempo? Bueno, Dickens describe al Monseñor como miembro de la aristocracia, pero queda muy claro que el “Monseñor” también se convierte en un artificio para que Dickens pueda hablar de la aristocracia como clase social.

Por ejemplo, cuando el narrador pasa una buena parte del capítulo describiendo cómo el Monseñor se toma el chocolate, podríamos estar leyendo acerca de un hombre. Pero cuando leemos que “Monseñor, como clase social, no podía comprender la razón de no ser apreciado…” es bastante evidente que estamos leyendo algo que envuelve a más de un individuo. De hecho, estamos leyendo acerca de una clase (“como clase social”, 2.24.3).

¿Por qué mezcla individuo y clase social? Bueno, por una parte, le permite a Dickens describir un grupo entero de gente con una misma denominación. Cuando leemos lo meticuloso y perfeccionista que es el Monseñor cuando se toma el chocolate en la mañana, probablemente comenzamos a odiarlo por el resto de la novela.

Pero este tampoco es un análisis justo. Para ser sinceros, Charles Darnay es un monseñor. Pero quizás la alegoría se vuelve importante tanto por lo que representa como por lo que no representa. En realidad comenzamos a odiar a todos los aristócratas. Todos son malos. Pero eso nos convierte… en Madame Defarge. ¿No te da miedo?

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