disney_skin
Advertisement
© 2014 Shmoop University, Inc. All rights reserved.
 

Caracteres

Tess Hutchinson

La Sra. Tess Hutchinson sobresale desde el comienzo: llega tarde a la lotería porque se “había olvidado por completo de qué día era” (8). El pueblo trata su tardanza con desenfado, pero varias personas lo comentan “en voz lo bastante alta como para que les oiga todo el mundo” (9).

Entonces Tess Hutchinson ya ha sido marcada por la gente como una que no es completamente parte del grupo; está ansiosa (quizá muy ansiosa, para ser adulta) por estar en la lotería, pero parece no darse cuenta de que las reglas de la lotería (y la tradición en general) parecen ser acerca de reforzar la tradición. Obviamente, rehusarse a seguir las reglas es un tema en sí mismo por sus constantes objeciones después de que Bill Hutchinson saca el papel marcado: ella protesta que Bill “no ha tenido tiempo para escoger qué papeleta quería” (46) y que “no es justo” (esto lo repite varias veces).

Más allá de su ruptura de las reglas, hay otras formas en las que Tess sobresale. Parece realmente ansiosa por unirse a la lotería. El narrador dice que “formaron un grupo, lejos del montón de piedras de la esquina, y se contaron chistes sin alzar la voz, provocando sonrisas más que carcajadas” (3). Compara la relativa solemnidad (y prontitud) de los presentes con Tess Hutchinson, quien “apareció a toda prisa por el camino que conducía a la plaza…” (8) y reafirma que “de todos modos, has llegado a tiempo…” (8). También, mientras las otras mujeres esperan y observan cuando sus maridos escogen el papelito, Tess dice “¡Vamos allá, Bill!” (30). La gente cerca de ella rió, haciéndola resaltar de nuevo.

Las ansias de Tess para ver la lotería son iguales a su desesperación por salir de ella cuando resulta ganadora. Va tan lejos como para intentar ser sustituida por su hija o su hijastro, gritando “¡Están Don y Eva! […] ¡Ellos también deberían participar!” Su flaqueza moral extrema, al tratar de ofrecer a su propia hija para que muera en vez de ella, subraya que este ritual no tiene nada que ver con el virtuosismo del martirio; Tess no es una santa. Su asesinato es exactamente eso: una matanza grupal y perversa de una cobarde y anti heroica mujer.

En comparación con las figuras fuertemente simbólicas del Sr. Graves (la muerte), el Sr. Summers (el progreso) o el viejo Warner (la tradición), Tess es resueltamente anti simbólica. Es una mujer en un delantal con espuma en sus manos, que lanza chistes y quiere unirse a su comunidad, pero resulta que no la quieren. Ella es el chivo expiatorio del año, una extranjera que el pueblo excluye violentamente.

Su propio esposo le dice “cierra el pico” (48) cuando intenta protestar su selección, como jefe de familia, a Bill le apena el comportamiento de su esposa. Cuando la comunidad como un todo repudia sus protestas, diciéndole que “todos hemos tenido las mismas oportunidades” (47), Bill debe unirse al repudio. Se podría especular que teme ser medido con la misma vara, pero pensamos que es algo más perturbador que eso: la tradición de la lotería se presenta demasiado natural, demasiado inevitable, para sus participantes y no hay cabida a las protestas; hacerlo parece un pecado en contra de la institución de la lotería en vez de entendibles suplicios de una mujer que no quiere morir.

Advertisement
Advertisement
Advertisement
back to top