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Análisis

Orgullo y prejuicio Ajuste

Por el siglo XIX, en Inglaterra 

Es momento de contar una historia de antaño.  ¿Cuándo exactamente? Buena pregunta.

 Desde nuestra perspectiva, muchos años después en el futuro, es fácil mezclar todo lo que pasó hace 100 años, con lo que pasó hace 150 e inclusive con lo que sea que haya pasado hace 200 años. Verás, Austen, piensas en el “siglo XIX” y se te viene a la mente lo que pasa en Masterpiece Theatre; barrocos victorianos con sus formas pacatas, sus apretados trajes y sus decoraciones exageradas. Bueno, estamos aquí para decirte que lo reconsideres. 

Austen escribió justo cuando el siglo XVIII se convertía en el siglo XIX, mucho antes de que la Reina Victoria llegara al trono e impusiera su mano dura . Y Austen no tenía forma de saber que esto era lo que iba a venir. Pero enfoquémonos en su propio período (llamado “La regencia”) y dejemos de lado el anacronismo (que no es más que poner algo en un período al que no pertenece… algo así como cavernícolas con celulares). 

Básicamente nos ubicamos en el final del siglo XVIII: La lustración, la Era de la razón, las ideas filosóficas que nos legaron democracia y derechos a los hombre, y el auge de la ciencia y el laicismo. También estamos en los tiempos de horror que significó la Revolución Francesa; una revolución del pueblo que terminó en contra de sí misma y todo se convirtió en violencia descontrolada y terrorismo de estado, lo que terminó en la asunción de Napoleón.

 En Inglaterra, el hombre en el trono es el Príncipe regente (quien luego se convertiría en Jorge IV). Es un derrochador, amante de la diversión, y los aristócratas la están pasando de lo mejor, volviéndose locos con los lujos. Aunque también son tiempos estresantes, porque, por un lado Inglaterra está en plena guerra en América y por el otro Napoleón está arrasando por Europa. Todos (bueno, todos los aristócratas) están cruzando los dedos para que en Inglaterra no ocurra lo que está pasando en Francia.

 ¿Cómo afecta la novela este contexto? , por ejemplo, ¿qué pasa con todos esos soldados? Pues, son enviados a la guerra. 

Propiedad temporal vs. Propiedad permanente 

En todas sus novelas, Austen siempre deja a sus lectores seguir el rastro del dinero. En serio, es de lejos la parte más consistente, precisa y realista del texto. Pueden decir lo que quieran acerca de si tiene sentido que Darcy esté detrás de Elizabeth, no cabe duda de que la transferencia y el flujo de riquezas se describen perfectamente. 

En Orgullo y Prejuicio, la principal forma en que vemos el dinero es a través de la posesión de tierras. Mucho de la trama ocurre dependiendo de si la gente es dueña o no del lugar donde vive. Todo comienza porque Bingley decide, de la nada, alquilar Netherfield. Esto significa que es rico (porque puede permitírselo), pero no se va a quedar por mucho tiempo (ya que, eventualmente, se va a comprar un estado completo para él solito). 

Mientras tanto, los Bennet presionan para casar a las niñas, porque si no, su casa se convierte en la casa del Sr. Collin después de que el “papi adorado” pase a mejor vida, y no hay absolutamente nada que se pueda hacer al respecto. Por eso es tan incómoda la visita del Sr. Collin (pareciera que el tipo ya comenzara a hacer planes con las cortinas), y por eso le propone matrimonio a Elizabeth (se siente mal porque va a quedarse con la casa, y quiere compensar la pérdida de alguna forma). 

Finalmente, está Pemberley. Esa le pertenece completamente a Darcy; no hay estrés de que nadie venga a quitársela, y es perfecta en todo sentido. 

Revisa las demás casas de la novela. La casa pequeña de los Collin, la de Lady de Bourogh, el lugar a donde va Lydia con Wickham ¿Cómo funcionan esas propiedades en la novela? 

Reuniones públicas vs. Reuniones privadas

 Es difícil hacer una adaptación cinematográfica de esta película. En serio, créenos, hemos visto todas las versiones y todas son terribles ¿sabes por qué? (bueno, aparte del hecho de que no puedes disfrutar de la narración de Austen en una pantalla), porque uno de los puntos dramáticos principales gira en torno a una carta. Sin embargo, en una novela, funciona perfectamente. Y aquí en Shmoop vamos a darte una idea de por qué sucede esto. 

En el pequeño, pequeñísimo mundo social con el que trabajamos aquí, donde todos se conocen y todos se meten en los asuntos del vecino, hay una enorme diferencia entre lo que la gente hace a puertas cerradas (dos o tres personas juntas) a lo que la gente hace en público. Es difícil ser uno mismo cuando cada detalle de tus acciones será microanalizado por todo el mundo.

 Por ejemplo Darcy. En público es inquieto, pedante y maleducado. Cuando le escribe esa carta a Elizabeth (o mejor dicho ESA carta) se transforma totalmente. Solo, en la privacidad de su escritorio, es generoso, abierto y atento. De la misma forma, Elizabeth se enamora de él en completa privacidad, cuando está sola y puede concentrarse en el Darcy de la carta, o el dueño de Pemberley, no en el Darcy fastidioso y maleducado.

 Entonces ESA carta funciona en la novela porque nos pone, inmediatamente, en los zapatos de Elizabeth, leyendo su carta privada a través de sus ojos. Sin embargo, en una película, siempre estamos afuera, viendo (no podemos tener esa experiencia de privacidad, a menos que nos pongan subtítulos o algo así). Revisa otros personajes de la novela. ¿Cómo son en público y en privado? ¿Algunos se comportan igual en ambas situaciones? ¿Por qué o por qué no?

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