From 11:00PM PDT on Friday, July 1 until 5:00AM PDT on Saturday, July 2, the Shmoop engineering elves will be making tweaks and improvements to the site. That means Shmoop will be unavailable for use during that time. Thanks for your patience!
We have changed our privacy policy. In addition, we use cookies on our website for various purposes. By continuing on our website, you consent to our use of cookies. You can learn about our practices by reading our privacy policy.
© 2016 Shmoop University, Inc. All rights reserved.

Honradez

La palabra en inglés es “honesty”, traducida al español a veces como “honestidad” (y sus derivaciones) y otras veces como “honradez” (también con sus derivaciones). En todo caso, seguramente te diste cuenta de que la palabra aparece constantemente en Otelo. Según la opinión del poeta y crítico literario William Empson, la palabra se usa 52 veces a través de la obra. Como la palabra “nada” (“nothing”) en el Rey Lear, “honra” (u “honestidad”) tiene un gran significado en Otelo. A veces se refiere a la castidad; si la mujer es “honrada” o promiscua. Otras veces, la palabra se refiere a la honestidad personal; si una persona dice o no la verdad. También puede cuestionar si una persona es un buen amigo o no.

Estos significados se presentan de forma irónica a través de la obra. El ejemplo más claro es cómo Yago usa la deshonestidad personal (mentiras y engaños) para convencer a Otelo de que su esposa es sexualmente deshonrosa (engañando a su esposo), todo mientras pretende desear lo mejor para el que, según él, es su amigo. Fíjate cómo Yago hace de mártir cuando Otelo le advierte que será mejor para él (para Yago) que no le esté mintiendo:

“YAGO
[…] ¡Ah, desgraciado,
que por afecto vuelves vicio la honradez!
¡Ah, mundo atroz! ¡Fíjate, fíjate, mundo!
Ser honrado y sincero trae peligro.
Os agradezco la lección, y desde ahora
no quiero amigos, pues la amistad es dolor.
OTELO
No, espera. Tú debes ser honrado.
YAGO
Debiera ser listo, que la honradez
es muy tonta y se arruina en sus afanes.
OTELO
¡Por Dios!
Creo que mi esposa es honesta y no lo creo…” (3.3.52).

Advertisement