adios-a-boxer-y-la-traicion-del-proletariado-la-clase-trabajadora-simbolismo.html Adiós a Boxer y la traición del proletariado (la clase trabajadora) en Rebelión en la granja
* Site-Outage Notice: Our engineering elves will be tweaking the Shmoop site from Monday, December 22 10:00 PM PST to Tuesday, December 23 5:00 AM PST. The site will be unavailable during this time.
Dismiss
© 2014 Shmoop University, Inc. All rights reserved.
Rebelión en la granja

Rebelión en la granja

de George Orwell

Adiós a Boxer y la traición del proletariado (la clase trabajadora)

A través de Rebelión en la Granja, vemos a los cerdos traicionando los principios de la rebelión una y otra vez. Pero ninguna traición es tan conmovedora como la que ocurre después de que el pulmón de Boxer colapsa. Squealer le dice a todo el mundo que Boxer se operará en el hospital veterinario de Willingdon.

Cuando los animales ven irse a Boxer, Benjamin, el burro, comienza a gritar que todos son unos idiotas; en el furgón donde llevan a Boxer se lee “matarife de caballos y fabricante de cola” (9.19). Todos los animales le gritan al caballo que debe escaparse, y él lo intenta, pero está tan viejo y débil, que no puede.

Un par de días después, Squealer regresa y explica el “malentendido”. Dice que el cirujano le compró el furgón a un matarife de caballos, pero que todavía no le había borrado el nombre. Squealer dice que hicieron todo por salvar a Boxer. Napoleón se encarga de los servicios funerarios del caballo, y lo termina recordando con las dos máximas favoritas de Boxer: “trabajaré más fuerte” y “el camarada Napoleón siempre tiene razón” (9.29).

En muchos sentidos, Boxer es un ejemplo del perfecto proletario (trabajador). Jamás se queja, es extremadamente leal y, literalmente, se mata trabajando. Aun así, su recompensa es ser vendido, sacrificado y convertido en cola. Mientras tanto, los cerdos tienen una vida dispendiosa en la casa de la granja donde se emborrachan con whisky.

Aunque la traición de Boxer no está vinculada con ningún episodio específico de la historia rusa, quizá sea una breve “alegoría dentro de la alegoría” para el estalinismo como un todo. Y es que en cierto modo, el imaginario de Orwell es demasiado literal. Cuando el furgón se aleja con Boxer atrapado adentro, no podemos evitar pensar en las tantas víctimas que se cobró el régimen estalinista y que simplemente desaparecieron forzosamente o fueron apresadas en gulags.

Advertisement
Noodle's College Search
Advertisement
Advertisement
Advertisement