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Rebelión en la granja

Rebelión en la granja

de

George Orwell

La caída del señor Jones

En cajita feliz

La caída del señor Jones representa el derrocamiento del Zar ruso Nicolás II.

En comilona con sobremesa

Si lo que buscan es una historia atrapante de gente (estem… animales de granja) en una emocionante lucha por la libertad, sigan buscando. En Rebelión en la granja, "la rebelión se llevó a cabo mucho antes y más fácilmente de lo que ellos esperaban" (2.10).

La cosa es así: El señor Jones sale a emborracharse y se olvida de darles de comer a los animales. Las vacas, hartas, rompen la puerta del establo, y en un abrir y cerrar de ojos vemos a todos comiendo del depósito de forrajes. Cuando llegan el señor Jones y sus peones para castigar a los animales estos se rebelan con todo, y terminan espantando a los hombres, que se van de la granja. Poco después asumen el poder Napoleón y Snowball para organizar a los animales bajo un nuevo sistema que se basa en los Siete Mandamientos, de los cuales el más importante es "Todos los animales son iguales" (2.21).

Yo quisiera ya ser el rey

El señor Jones es símbolo del último zar ruso, Nicolás II. De por sí, los zares rusos no se destacaban precisamente por estar al tanto de lo que pasaba con los obreros, pero Don Nicolás sí que dejaba mucho que desear en este sentido: se prodigaba el dinero a él y a su familia, haciendo caso omiso de la situación nada buena en la que se hallaba su pueblo. En 1914 involucró a Rusia en la Primera Guerra Mundial, de la que salió con chapuzas. Las pérdidas que conllevaron la guerra y el desabastecimiento de alimentos llevaron a una hambruna (como cuando el señor Jones se olvidó de darles de comer a los pobres animales).

Al igual que la rebelión en la granja, la revolución de febrero de 1917 fue más bien inesperada. Empezó con apenas unas pocas huelgas y protestas en la capital de Rusia, San Petersburgo. Pero la cosa explotó cuando el zar mandó al ejército. ¿Por qué? Porque en realidad el ejército estaba más bien del lado de la gente, e incluso a muchos de sus líderes no les cerraban para nada las medidas que el zar tomaba respecto de la guerra. Así pues, el ejército se negó a reprimir las protestas y luego se le puso en contra al zar. Al fin y al cabo, lo obligaron a abdicar, lo exiliaron tanto a él como a su familia y establecieron un gobierno provisional.
Fin de la primera fase de la revolución rusa.

En la década de 1890, el gobierno había exiliado a Vladimir Lenin a Siberia por ponerse un poco demasiado radical con el tema del marxismo. Siberia tampoco concordaba con él, así que se fue para Europa occidental. Pero luego se dio la revolución de febrero, así que Lenin volvió a su tierra natal. Y lo primero que hizo al llegar fue publicar las Tesis de abril, es decir, los Siete Mandamientos de Rebelión en la granja. Las Tesis de abril contenían su idea en cuanto al próximo gran paso: como pasar de la revolución a una nueva sociedad.

Era una cuestión que apremiaba al país, pues el gobierno provisional que el ejército había implantado no se estaba luciendo en su función. En octubre empezó la segunda fase: los bolcheviques (los comunistas rusos) derrocaron a este gobierno tras una guerra civil. ¿Liderados por quién? Nada menos que por Vladimir Lenin.

Muy bien, respiren hondo. ¿Les quedó claro todo esto? Genial, porque aquí van los paralelos:

En la obra que nos ocupa no hay dos rebeliones, pero sí dos cerdos (los bolcheviques) que hacen una entrada triunfal para tomar las riendas de la revolución, que ya tuvo lugar. Pero hay una diferencia fundamental entre la historia ficticia y la real: los Jones se escapan, pero Nicolás II no tuvo la misma suerte. Tras pasar seis meses en exilio, el zar y su familia fueron ejecutados en un sótano y luego enterrados en una fosa común.

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