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Análisis

Romeo y Julieta Ajuste

Verona, Italia

Muchas escenas ocurren en las calles de Verona, Italia, donde los jóvenes de las adineradas familias, los Capuleto y los Montesco, pasan el rato y se pelean.

En Verona, Romeo y Julieta viven en mundos diferentes. Romeo siempre está en las calles, jamás en su propia casa; aunque leamos que le guste pasar una buena cantidad de su tiempo lamentándose en su habitación o en la arboleda de los sicomoros por Rosalina al comienzo de la obra (1.1.4).

Romeo, por lo general, es parte de un mundo libre y masculino. Julieta, en contraste, es una hija sobreprotegida, casi nunca se le permite salir de la casa de su padre. Romeo tiene que invadir ese mundo para encontrarse con Julieta, metiéndose en la fiesta de los Capuleto y luego trepando por su balcón (1.3).

Pero existe un lugar neutro en donde los mundos de Romeo y Julieta coinciden: la iglesia de Fray Lorenzo. Al parecer este es el único lugar a donde puede ir Julieta fuera de casa (para confesar sus pecados… no para cometerlos, presumiblemente). Fray Lorenzo es el confesor de Romeo también. Verona tiene, entonces, un ambiente con un perfil religioso (específicamente católico).

Las interpretaciones teatrales y fílmicas han escenificado la obra en diferentes ciudades, desde la Nueva York de West Side Story (1950), dividida por tensiones étnicas, hasta la futurista “Verona Beach” de la versión de Luhrmann, Romeo + Julieta. Lo que la mayoría de las interpretaciones mantienen es el sentido de un clima caliente que provoca pasiones, algo a lo que Benvolio se refiere directamente cuando dice “con los calores que hacen, bulle la irritada sangre” (3.1.1).

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