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Análisis

Un mundo feliz Ajuste

2540 D.C.; Londres, Inglaterra y Nuevo México, EEUU.

OK, comencemos con la era. Huxley establece en el primer capítulo que es el año 632 D.F. En el capítulo tres nos dicen que la introducción del primer Ford Modelo-T fue en el año “Cero” para este calendario, y nuestros fanáticos de autos nos dicen que este monumental evento ocurrió en 1908 (D.C.). Entonces hablamos con otros amigos que son buenos con los números y nos dijeron que 2540 fue el año en el que transcurre Un Mundo Feliz; o en términos sencillos ¡EL FUTURO!

Pero como Huxley no es muy amigo de los términos sencillos, entonces crea un escenario increíblemente elaborado para la novela. Nos da detalles acerca de todo: de la tecnología (masajes con vibroaspiradoras, órganos con olores), de profesiones (Doctores de criaderos y acondicionamiento, Controladores mundiales), actividades recreacionales (Pelota centrífuga, Golf electromagnético), y de la forma de la ciudad (los siete rascacielos brillando sobre Guildford) y de los edificios individuales (La fábrica de excreciones internas y externas, Los estudios del sensorama de Hounslow). Básicamente todo lo que comienza con mayúsculas tiene que ver con la atmósfera que quiere construir Huxley en esta historia.

En esencia, mientras más perturbadoras y más explícitas sean las descripciones, más efectiva es la novela. Si Un Mundo Feliz te da escalofríos, Huxley hizo un buen trabajo. Todos estos detalles elaborados, aunque algunas veces son un poco extravagantes, nos dan una idea del “Estado Mundial” que podemos recrear en nuestras mentes. Es esa precisión por el detalle que le permite a Huxley hacer una parodia de nuestro propio mundo tan eficazmente. El cristianismo tienen la cruz, en el Estado Mundial tienen la T, decimos “Gracias a Dios”, ellos dicen “Gracias a Ford”, nosotros jugamos “minigolf” ellos juegan “golf con obstáculos” ¿a quién estará parodiando Huxley con sus extravagancias?

Finalmente, las especificidades van tan lejos que queda bien clara la dicotomía entre la Reserva para salvajes y el mundo civilizado. Los dos lugares actúan como contraste, sobre el que nos extendemos en “Roles de personajes” (lo que es un poco tramposo de nuestra parte, porque los escenarios no son personajes).

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