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Un mundo feliz
Un mundo feliz
de Aldous Huxley

Linda

Linda es, posiblemente, la criatura más desafortunada en toda la literatura antiutópica (también Wilson y las ratas en 1984… a ese también le va muy mal). Si John fue un experimento social divertido para el Controlador del mundo, Linda es lo mismo para el lector. Presenciamos cómo alguien muy diferente encajaría en nuestro mundo. Claro, los americanos nativos en una reserva en Nuevo México no son exactamente los lectores de Huxley, lo que significa que el mundo al que Linda es arrojada, no es exactamente como el de nosotros, pero es mucho más parecido a nuestro mundo que el Estado Mundial. Las consecuencias que enfrenta Linda (repercusiones por su promiscuidad, impotencia general, desprecio por todo lo que no ha sido esterilizado, su horror por conocer cómo nacen los niños) son las mismas que debe sufrir si fuera arrojada, digamos, al Londres de 1930. Linda demuestra que nuestro mundo y nuestra ideología son completamente incompatibles con el mundo feliz de Huxley. Por su condicionamiento, Linda es incapaz de funcionar como lo que consideramos es un ser humano normal.

Pero Linda no se sobrepone demasiado a su condicionamiento: se entrega a sus instintos maternales. Al menos un poco. En los recuerdos de John, Linda se molesta con él, sobre todo porque su existencia significa que ella ha roto una regla fundamental de la sociedad. Pero cuando está a punto de golpearlo, se sobrepone con… gozo… maternal, al final se le guinda y lo besa por todas partes. En todo caso, Linda tiene unas cualidades maternas amorosas. Enseña a John a leer y le canta canciones de cuna acerca de “Otro mundo”. En definitiva, no lo hace mal para alguien que no tuvo una madre. Entonces ¿es esto algo esperanzador? ¿El caso de Linda comprueba que los instintos humanos son más fuertes que el condicionamiento científico?

Desafortunadamente, no. Estamos seguros de que la adicción intensa de Linda al soma, le gana a sus veladas acciones maternales, definiendo su personaje en Un Mundo Feliz. Veinte años en un mundo con una realidad cruel no le enseñaron a Linda los valores del sufrimiento, la familia o las relaciones humanas de larga duración. Aparentemente, puedes tomar a esta mujer fuera de la antiutopía, pero no puedes sacar a la antiutopía de esta mujer.

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