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Una rosa para Emily
Una rosa para Emily
de William Faulkner

La muerte y los impuestos

Fíjate que en la primera sección de la historia se presume lo que dijo Benjamín Franklin, que las dos únicas cosas seguras en el mundo son la muerte y los impuestos. Franklin hablaba del hecho de que hasta la Constitución de EEUU podría ser sujeta a cambios futuros.

La muerte de la señorita Emilia al comienzo de la historia, y el recuento que hace el narrador de la historia de su situación con los impuestos en Jefferson, pudo haber sido lo que Alfred Hitchcock llamó un “macguffins”. Un "macguffin" es “un objeto, un evento o un personaje en una película o una historia que sirve para que la trama avance, pero que no tiene mayor relevancia” (fuente). Ni el funeral ni el problema con los impuestos parecen ser acerca de lo que realmente es importante: el asesinato y la bizarra situación en la que se encuentra.

Aun así, deberíamos preguntarnos si son o no "macguffins".

Los impuestos son vistos como un símbolo de la muerte. La referencia inicial a los impuestos de la señorita Emilia es un símbolo de la muerte de su padre. También es un símbolo del declive financiero que el hombre orgulloso debió haber experimentado, pero que lo mantuvo oculto del pueblo y de Emilia hasta su muerte. Como la historia no está clara sobre por qué Emilia solo hereda la casa en el testamento, los impuestos también pudieron ser un símbolo de su control continuo (el de su padre) sobre Emilia desde la tumba. Si tenía dinero cuando murió, pero se lo dejó a alguna entidad misteriosa (la historia es poco clara al respecto), entonces pudiera estarle negando a Emilia su independencia.

30 años después de la referencia inicial acerca de los impuestos de Emilia cuando la “joven generación” trata de revocarle la exoneración, los impuestos todavía siguen siendo un símbolo de la muerte, aunque esta vez, simbolizan la muerte de Homer Barron.

Como argumentamos en “¿Qué pasa con el final?”, el pueblo probablemente sabía que había un cadáver descompuesto en la habitación de arriba. Quizá los impuestos eran solo una excusa para saber definitivamente qué es lo que pasaba en esa casa. La siguiente fase del plan quizá habría sido hipotecar la casa. Pudieron haber usado la situación de Emilia con los impuestos para sacarla del vecindario y condenar la casa. Quizá querían eliminar ese dolor evidente, y tapar todas las cosas que la señorita Emilia representaba del pasado y del presente en el sur.

El hecho de que no lo hicieran convierte tal vez a los impuestos en un símbolo de compasión. ¿No fue por compasión que sus impuestos fueron exonerados inicialmente? Que la “joven generación” decida continuar la tradición también muestra que algunas de las viejas formas todavía tienen mérito.

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