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Una rosa para Emily
Una rosa para Emily
de William Faulkner

Señorita Emilia Grierson

La señorita Emilia es una sureña de la vieja escuela atrapada en una sociedad que la obliga a mantenerse en un rol “antiguo”. Ella se aferra a las viejas formas aunque trata de liberarse. Ni siquiera ha llegado a los cuarenta, pero está destinada a morir sola en una casa que parece embrujada, y por si fuera poco, a los treinta y algo, es una asesina, lo cual contribuye a su aislamiento.

La señorita Emilia es ciertamente una figura trágica, pero para quien la ve desde afuera. Sí, los lugareños conocen mejor su historia que nosotros, pero en realidad no por mucho. Recuerda, Emilia es “impenetrable”. No podemos entenderla completamente. Pero quizá todos tengamos algo de Emilia en nuestro interior. Para encontrar el verdadero ser humano detrás de la máscara, centrémonos en un par de aspectos de Emilia, la persona.

Hija y mujer

Por lo que sabemos, Emilia es hija única. La historia no menciona ningún hermano. Tampoco menciona ninguna madre. Nos parece raro que el narrador no diga absolutamente nada de la madre. En realidad, no se nos viene a la mente ninguna explicación lógica para ello, solo que el narrador quería enfatizar que su padre la sobreprotegió y que Emilia se sintió sola mientras su padre estuvo vivo. Podemos decir con la evidencia que tenemos, que su padre la controló completamente hasta su muerte, e inclusive la controló desde la tumba. Al separarla tan severamente del resto del pueblo mientras estuvo vivo, tanto como para asegurarse de que no tuviera ni novios ni esposos, configuró su vida de tal forma que a ella se le hizo imposible escapar sino hasta el momento de su muerte.

Quizás creamos que fue débil, o con poca voluntad para sublevarse ante su padre cuando estaba en vida, pero esta apreciación es como culparla por haber sido la víctima. Entonces tenemos a un padre demasiado controlador, dominante y quizá capaz de una profunda crueldad, hasta con su propia hija. Esta teoría también disfraza el comportamiento de Emilia después de la muerte de su padre, cuando trata desesperadamente de deshacerse de la imagen de la hija obediente, y probablemente por primera vez, ya hecha una mujer de treinta y algo, perseguir sus propios deseos de amor y sexo.

Cuando este intento de madurez falla miserablemente, se revierte todo el progreso y vuelve a la vida que su padre había creado para ella: una vida de soledad, de aislamiento y sin amor; con la diferencia de que ahora Homer Barron se pudre en la habitación: son dos hombres los que la rondan.

Artista

No estamos seguros si la habilidad artística de Emilia fue más allá de las pinturas chinas. Algunos lectores y críticos piensan que ella es la responsable del “retrato a lápiz, del padre de la señorita Emilia” (1.4) que estaba sobre la chimenea. Este quizá sea el caso (también debemos decir que “lápiz” podría estarse refiriendo a carboncillo de colores, tiza o crayones de cera).

Aunque no tenemos una información completa de las habilidades artísticas de Emilia, pensar en ella como una artista nos ayuda a ver la tragedia de su vida, y también nos da un poco de esperanza. Por la parte trágica, vemos que el arte de Emilia fue en principio una conexión con el pueblo, una forma de ser un miembro de la comunidad y de tener cierto contacto con el mundo exterior. Pero una vez que la “joven generación” armó las piezas de su secreto, hasta su última conexión desapareció. Por la parte esperanzadora, tenemos cierta posibilidad de que Emilia pudo haberse volcado a su arte por comodidad y para tener algo que hacer. Quizá después de que los lugareños encontraron el cadáver de Homer Barron, también encontraron una casa llena de piezas de arte de la señorita Emilia.

El legado de la señorita Emilia

En nuestra sección de “¿Qué pasa con el final?” hablamos acerca de que los lugareños no se sorprenden de encontrar el cuerpo de Homer Barron pudriéndose en un cuarto cerrado. Entran en la habitación para confirmar lo que probablemente fue un secreto a voces durante años. Cuando Emilia no se suicida con el arsénico y aparece el olor en todo el pueblo, la gente del pueblo saca sus propias conclusiones –pasando de una generación a otra- que Emilia debió haber usado el veneno para matar a Homer. Hay indicaciones de que los lugareños se sorprendieron al encontrar un cabello de la señorita Emilia en la almohada junto al cadáver. Que ese cabello estuviera allí implica que, no hace mucho tiempo, ella estuvo acostándose al lado del cuerpo.

Es posible que haya dejado esta “evidencia” a propósito, como sus últimas palabras en vida antes de morir. No es un testamento, pero quizá sea un legado importante para la gente del pueblo, cuyos padres fueron crueles con ella e interfirieron en su felicidad, y quienes luego la aislaron por sus miedos, sus juicios y su desprecio general. Todos la compadecían, pero eso es muy diferente a quererla. Lo que la señorita Emilia les dejó fue el legado de lo humana que era, de lo mucho que quería amar, y de lo retorcido y deformado que puede llegar a ser el deseo de amor cuando traspasa los límites.

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