Guía de estudio

Crónica de una muerte anunciada Cerdos, perros y conejos

De Gabriel García Márquez

Pájaros, perros, cerdos, conejos y caballos. Hay muchos animales en esta novela, pero en los que más interesados estamos son los cerdos, los perros y los conejos.

A menos que seas vegetariano, es probable que hayas tenido que justificar tu consumo de carne en algún momento. ¿Por qué está bien matar y comer animales, pero no está bien matar humanos? En esta novela, la respuesta parece ser que ninguna de las dos cosas está bien, pero a veces hay que hacerlas ambas de todos modos. Cuando Santiago ve a Victoria Guzmán limpiando los conejos para la cena, le ruega que sea más compasiva.

Pero no pudo eludir una rápida ráfaga de espanto al recordar el horror de Santiago Nasar cuando ella arrancó de cuajo las entrañas de un conejo y les tiró a los perros el tripajo humeante. —No seas bárbara —le dijo él—. Imagínate que fuera un ser humano. (1.15)

Le desagrada el espantoso acto de destripar un hermoso y conejito, a pesar de trabajar en una granja y tener que hacer esto con regularidad.

Al igual que los hermanos Vicario, su trabajo consiste en matar cerdos todos los días. Son expertos en lo que hacen y uno esperaría que no sientan ningún tipo de culpa o lástima por los animales que masacran. No obstante, el narrador dice:

Les recordé que los hermanos Vicario sacrificaban los mismos cerdos que criaban, y les eran tan familiares que los distinguían por sus nombres. "Es cierto —me replicó uno—, pero fíjese que no les ponían nombres de gente sino de flores". (3.11)

Hasta los asesinos de cerdos tienen sus reservas sobre matar animales. Imagínate cómo se habrán sentido al matar a Santiago. Aunque, a pesar de sentirse así, lo siguen haciendo porque es su trabajo. Tienen que hacerlo. De la misma manera, tal vez mataron a Santiago porque era su trabajo. Deben hacerlo para defender el honor de su familia.

Luego, cuando Santiago es asesinado, se convierte en un animal. El narrador dice que los hermanos Vicario lo acuchillan como a un cerdo, incluso usan sus herramientas de trabajo para matarlo. Como los conejos que Victoria Guzmán limpió antes, los perros aúllan por sus vísceras e intentan comerse lo que queda de él después de su muerte. No es sorprendente que el coronel Aponte se haya hecho vegetariano después del incidente. A nosotros también nos haría dejar de comer carne por un largo tiempo.

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