Guía de estudio

Crónica de una muerte anunciada El olor de Santiago Nasar

De Gabriel García Márquez

¿Quién no disfruta de una larga broma sobre popó en la literatura seria? Espera, tal vez deberíamos empezar desde el principio.

¿Dónde estábamos? Ah, sí, el persistente olor de Santiago Nasar. Resulta que, en lugar de espantar al pueblo con su espíritu, Santiago decidió dejar un olor horrible en el pueblo. Comenzó justo cuando los gemelos lo estaban matando:

Pablo Vicario, que estaba a su izquierda con el cuchillo curvo, le asestó entonces la única cuchillada en el lomo, y un chorro de sangre a alta presión le empapó la camisa. "Olía como él", me dijo. (5.73)

No estamos seguros de lo que eso significa, pero Pablo no es el único que siente el olor. Todo el pueblo huele a Santiago por un tiempo que parecen años.

Si has leído Macbeth de Shakespeare, este fenómeno te resultará familiar. Como la mancha de sangre que Lady Macbeth no se puede quitar, Pablo y Pedro no pueden deshacerse del olor. Por suerte para ellos, Pablo y Pedro no pierden la cordura como Lady Macbeth, pero el olor es un símbolo de culpa, como la mancha de sangre.

Ah, sí, sobre el popó.

Empezaban a desayunar cuando vieron entrar a Santiago Nasar empapado de sangre llevando en las manos el racimo de sus entrañas. Poncho Lanao me dijo: "Lo que nunca pude olvidar fue el terrible olor a mierda". (5.75)

Así pues, el olor que dejó Santiago era a popó. Creemos que incluso los ganadores del Premio Nobel disfrutan a veces los chistes escatológicos.

× Close Ad

This is a premium product

Tired of ads?

Join today and never see them again.

Please Wait...