Guía de estudio

Crónica de una muerte anunciada Los hermanos Vicario, Pablo y Pedro

De Gabriel García Márquez

De cierto modo, no interesa quién es quién cuando hablamos de los hermanos gemelos de Ángela: Pedro y Pablo. Piénsalo, ¿no están esos dos entre los nombres más genéricos en los que puedes pensar para personajes Latinoamericanos?

En verdad, ¿importa que Pablo sea el más serio de los dos y que tenga una extraña infección genital contraída durante el servicio militar? ¿O importa que Pablo sea seis minutos mayor y haya insistido para que ambos maten a Santiago incluso después de que el Coronel les quitase los cuchillos? Creemos que no. Esos detalles son bastante confusos en lo concerniente a los personajes secundarios, pero diríamos que la función principal de los hermanos es ser vehículos de ciertos valores culturales a través de toda la historia.

Un deber por la honra

No esperarías que alguien que acaba de cometer un asesinato vaya corriendo a la iglesia a confesarse, pero eso es exactamente lo que Pablo y Pedro hacen:

—Lo matamos a conciencia —dijo Pedro Vicario— pero somos inocentes.
—Tal vez ante Dios —dijo el padre Amador.
—Ante Dios y ante los hombres —dijo Pablo Vicario—. Fue un asunto de honor. 
(3.2)

Pero ¿qué los llevó a hacerlo? ¿Qué tiene que ver el honor con todo esto? Para explicarlo, debemos hablar de algo llamado machismo.

La palabra machismo se usa para describir al sexismo, misoginia, chauvinismo e hipermasculinidad. El machismo, en pocas palabras, es todo lo que está mal de ser un hombre masculino. En muchas sociedades Latinoamericanas, los hombres están obligados a mostrar este tipo de supermasculinidad y comportamiento agresivo. Parte de ello es defender el honor.

Bueno, puedes pensar que el honor de los hermanos no estaba en peligro. Es ahí donde te equivocas. Dado que las mujeres de la familia se consideraban indefensas y propiedad de los hombres, los ataques contra su honor eran, en realidad, ataques contra el honor de los hombres de la familia. ¿Y cuál se consideraba la parte más importante del honor de las mujeres? Su pureza, en otras palabras, la virginidad. Arrebatarle la virginidad a una mujer antes del matrimonio era la peor ofensa que podías hacerle a los hombres de su familia. ¿Ahora entiendes por qué es tan importante?

Los hermanos de Ángela, Pedro y Pablo, están casi obligados a ir a matar a Santiago. Incluso si pudieran perder la vida en el acto, al menos tendrían el honor de haber intentado matarlo. Si no lo intentaran, no tendrían ningún respeto de la comunidad. Dejarían de ser hombres.

No quieren hacerlo

Es bastante fácil ver qué tan dañinos y negativos son los sistemas patriarcales para las mujeres, pero ellas no son las únicas víctimas. Pablo y Pedro también son víctimas del sistema que los obliga a mostrar machismo. Esto los obliga a hacer cosas que en realidad no quieren hacer, a pesar de que nunca lo reconocerían:

Sin embargo, la realidad parecía ser que los hermanos Vicario no hicieron nada de lo que convenía para matar a Santiago Nasar de inmediato y sin espectáculo público, sino que hicieron mucho más de lo que era imaginable para que alguien les impidiera matarlo, y no lo consiguieron. (3.5)

La pregunta es: ¿por qué querrían que alguien les impidiera matar a Santiago? Fácil. Es la única manera de que todos vivieran.

Había sólo tres maneras para que los hermanos conservaran su honor: matar a Santiago, que Santiago los matara a ellos o que se les impidiera por completo matarse unos a otros. Si eso hubiese ocurrido, los gemelos podrían haber dicho que intentaron "recobrar su honor" sin tener que matar a nadie. Ángela también habría recobrado el honor de alguna manera sin que nadie muriera.

Sin embargo, por alguna razón, en un pueblo en el que todos conocen las reglas, nadie los detuvo. La gente dice creer que todo lo que se dice sobre el asesinato no son más que chismes y parloteo, pero todos saben lo grave que es insultar el honor. Ellos son tan cómplices en este sistema de machismo como todos los demás.

Piensa cómo habría sido la vida para Pablo y Pedro si no hubieran sido obligados a seguir esta costumbre social. Nunca habrían matado a nadie; nunca habrían ido a la cárcel. Es probable que Pedro no hubiera muerto en la milicia, y el pueblo entero no habría sido culpable del asesinato. Pero eso no es lo que ocurrió. Como todos los otros personajes atrapados en sus roles por las normas sociales, Pedro y Pablo son sólo instrumentos para que el machismo muestre sus feas garras en este pequeño pueblo tranquilo.

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