Guía de estudio

El señor de las moscas Jack

De William Golding

Para Jack, la isla representa las mejores vacaciones de verano de su vida. Puede decir groserías, cazar y pintarse la cara; todo eso sin adultos alrededor que lo manden castigado a su cuarto por matar a sus vecinos sin querer (queriendo).

Al igual que Ralph, Jack es carismático y tiene dotes de líder. Sin embargo, a diferencia de él, le encanta el poder y abusa de su cargo, de modo que es básicamente un villano adolescente de los años 80, solo que sin el gran peinado ni la tarjeta de crédito de papá. Veamos cómo pasa de niño arrogante del coro a salvaje pintarrajeado.

Jack es feo. Bueno, según el narrador es: "alto, delgado y huesudo. Su pelo rojo resaltaba bajo la gorra negra. Su cara, de piel cortada y pecosa, era fea, pero no la de un tonto. Dos ojos de un azul claro que destacaban en aquel rostro, indicaban su decepción, pronta a transformarse en cólera" (1).

Acabamos de conocerlo y ya nos transmite una mala sensación. Mientras Ralph es descrito como "rubio" y "atractivo", Jack es pecoso y pelirrojo. (Todo el mundo sabe que los pelirrojos son malvados). ¿Y qué me dices de esos ojos iracundos? No nos sorprende que Jack quiera hacerse con una lanza lo antes posible.

Ralph resulta elegido líder porque es guapo y parece bastante maduro, y es nuestro protagonista por básicamente las mismas razones (para más información, echa un vistazo al apartado "Character Roles". Pero Jack no lo entiende. Piensa que ese cargo le corresponde porque es "el primero en el coro de la iglesia y tenor. Puede dar el do sostenido" (1.228 -30); es decir, por ningún motivo de peso. Debería ser líder porque siempre lo fue, incluso si ese liderazgo se basaba en algo que nada tenía que ver con su capacidad para gobernar: una buena voz.

El problema con este tipo de estructura social es que no se basa en nada real. Al principio, Jack parece preparado para ayudar a Ralph a establecer el orden: "Necesitamos más reglas y hay que obedecerlas. Después de todo, no somos salvajes. Somos ingleses, y los ingleses somos siempre los mejores en todo" (2.192). Eso no suena a un niño que está a punto de matar a un jabalí y pintarse con su sangre, ¿no?

Pero si lo piensas bien, decir: "Debemos tener reglas porque los ingleses somos increíbles" es como afirmar: "Debería ser líder porque alcanzo la nota do sostenido". No significa nada. Es jingoísta, y oculta el hecho de que Jack en realidad da bastante miedo. A diferencia de Ralph, tan pronto se libra de las ataduras impuestas por la civilización, se descontrola, y mucho.

El poder corrompe

La lista de fechorías de Jack no deja a nadie indiferente: lidera la despiadada matanza de un cerdo (y de Simón), alimenta la rebelión, ordena a sus subalternos golpear a un niño llamado Wilfred por una maldad que no llega a especificarse, le arroja una lanza a Ralph con la intención de matarlo, y envía a sus secuaces tras él para que terminen el trabajo.

Pero no habría sido capaz de hacer todo esto sin poder, y de alguna forma, lo consigue. Cuando abandona el grupo de Ralph, convence a los demás para que lo acompañen después de prometerles que irían de caza. Los niños no están interesados en jugar a los exploradores con Ralph, que se concentra en trabajar en equipo y vigilar la hoguera. Quieren sangre, y una vez Jack obtiene el control, pasa de ser un niño del coro a esto:

"Habían arrastrado un tronco enorme hasta el centro del césped y Jack, pintado y enguirnaldado, se sentó en él como un ídolo…".

"Su fuerza se concentraba en los bultos oscuros de sus antebrazos; la autoridad se posaba sobre sus hombros y le cuchicheaba como un mono al oído.

- Sentaos todos.

Los muchachos se colocaron en filas sobre la hierba frente a él, pero Ralph y Piggy permanecieron apartados, en pie, en la suave arena, en un plano algo más bajo. Jack les ignoró por el momento, volvió su careta hacia los muchachos sentados y les señaló con la lanza" (9.37, 52-56).

Jack es un "ídolo" con un "mono" sentado en su hombro; ya no es un niño, sino un "jefe", y tanto los niños como el narrador lo nombran usando dicho apelativo: "Allí, sentado, estaba el jefe, desnudo hasta la cintura y con la cara pintada de rojo y blanco" (10). ¿Jack? Ya no existe. "Jack" no es más que un nombre que cubre la desagradable y primitiva esencia que se esconde bajo un exterior de apariencia inocente. En el momento en que Jack agarra una lanza y deja plantado a Ralph cuando este intenta imponer orden, ya no es un niño, sino un auténtico salvaje.

(Y si crees que todo esto suena un poco racista, tienes toda la razón. Encontrarás más información en el apartado del tema "Primitivity").

Cosas de niños

Al final del libro, Jack es ya el terror personificado. Ralph le tiene pánico y el resto de los niños se sienten intimidados por él. ¿O acaso no es así?

A lo largo de toda la historia, nos vamos encontrando con pequeñas pistas que nos muestran que puede que no sea más que un juego que no acaba como estaba planeado. Cuando Jack abandona el grupo de Ralph, esto es lo que ocurre:

"Su voz cedió. Las manos que sostenían la caracola temblaron. Tosió y alzó la voz:

- Muy bien.

Con extremado cuidado dejó la caracola en la hierba, a sus pies. Lágrimas de humillación corrían de sus ojos.

- No voy a seguir más este juego. No con vosotros" (8.67-75).

¿Te suena a un psicópata despiadado en ciernes, o a un niño que está enojado porque está siendo víctima de una injusticia? Lo interesante de este momento es que Golding insiste en contarnos la historia desde el punto de vista de los colegiales, y pone especial énfasis en Ralph. Cuando están asustados, nosotros también lo estamos; cuando se divierten matando un cerdo, nosotros somos partícipes de su alegría; sin embargo, en ocasiones nos muestra situaciones como esta, en la que vemos a los personajes de otra forma, como niños entreteniéndose con un juego que se les va de las manos.

Al final vemos las cosas desde la perspectiva del oficial de marina. Pregunta quién está al cargo (una suposición muy británica), y Ralph no tarda en contestar con voz firme. Ten en cuenta que ser el jefe también implica asumir parte de responsabilidad por los dos horribles asesinatos. Quizá por eso Jack decide quedarse callado:

"Un niño que vestía los restos de una gorra negra sobre su pelo rojo y de cuya cintura pendían unas gafas rotas se adelantó unos pasos, pero cambió de parecer y permaneció donde estaba" (12).

Para los niños, Jack es un jefe poderoso y salvaje. Para el oficial (y para nosotros) no es más que un niño vestido de forma chistosa. Golding deja una pregunta en el aire: ¿Qué es Jack exactamente? ¿Un salvaje sin corazón o un niño que solo quiere jugar?

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