Guía de estudio

La casa de los espíritus Alba de Satigny

De Isabel Allende

Alba es una de las figuras más importantes de la novela. De hecho, nos atreveríamos a decir que es una de las aspirantes a protagonista, incluso a pesar de nacer en el capítulo 9, pasada la mitad del libro. Sin embargo, desde el momento en el que viene a este mundo, se convierte en un elemento central de la vida de la familia Trueba, la trama y la estructura de la novela. Y de la mayor parte de los temas. ¿Ves? No cabe duda de que es importante.

Cuando descubrimos en el epílogo que Alba es la autora ficticia de la mayor parte del libro, la estructura del mismo empieza a cobrar sentido. Nos damos cuenta de cómo su perspectiva, basada en los cuadernos en los que Clara dejó constancia de su vida, influye en las observaciones del narrador. Es Alba la que nos aclara el propósito de la historia: es su capacidad de perdonar a los que la torturaron lo que dota a la novela de un final esperanzador. Pretende interrumpir el ciclo de violencia que persiguió a su familia durante generaciones.

Alba y Clara

Alba y su abuela Clara están asombrosamente unidas, tanto que, de hecho, Alba se comunica con el espíritu de su abuela cuando esta muere. Podemos considerar a Alba como una extensión del personaje de su abuela. Esta teoría explicaría la sensación de déjà vu de la joven al escribir la historia de su abuela. Siente como si ya lo hubiera vivido, dado que Clara lo vivió (Epílogo. 45).

Las semejanzas entre Clara y Alba van desde lo superficial, como su piel, a lo simbólico. Alba es un reflejo de las acciones de Clara cuando era joven: agarra la mano de Esteban durante el funeral de Clara, tal y como esta hace durante el de Rosa. También "[…] anotaba […] las cosas que le parecían importantes, tal como lo hacía su abuela Clara" (10.30), adoptando así su papel de escriba familiar. Por si eso fuera poco, ambas tienen la habilidad de poner en contacto el mundo de los vivos con el de los muertos, lo que les permite actuar como mediadoras y guías espirituales, prestando ayuda durante la transición entre este mundo y el más allá. Alba, por ejemplo, ayuda a Clara a morir, mientras que Clara regresa de entre los muertos para convencer a Alba de que debe luchar por su vida.

Tanto Alba como Clara desempeñan un papel cohesivo en la vida de la familia Trueba; de hecho, son los únicos dos personajes que se relacionan con todos los demás miembros del clan. Esto llama especialmente la atención en el caso de Esteban Trueba, cuyo mal genio e ideas reaccionarias lo aíslan de prácticamente todos los que lo rodean. Clara es, durante mucho tiempo, la única capaz de desviar sus ataques de ira, e incluso después de su simbólico divorcio, ella sigue teniendo un misterioso y tranquilizador efecto sobre él. Alba, por su parte, es la destinataria de todos los "mejores sentimientos" (9.27) del senador Trueba. Aparte de Clara, Alba es la única persona que trata a Esteban con dulzura, y la única razón por la que él permanece en la casa tras la muerte de Clara. Esta y Alba son el adhesivo que mantiene unida a la familia.

Alba y Esteban

El arresto de Alba es la causa de la mayor crisis nerviosa sufrida por Esteban Trueba. Tras la desaparición de su nieta, lo da todo por perdido y toca fondo. Eso significa que Alba actúa de catalizador en lo que a la redención de Esteban se refiere. Debido al cariño que siente por ella, Esteban es capaz de ver que hay algo más importante que él mismo. Alba, junto con el espíritu de Clara, permite a Esteban morir feliz y estar en paz por primera vez en su vida.

 
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