Guía de estudio

Matar un ruiseñor Arthur Radley (Boo)

De Harper Lee

Boo, el monstruo

Si nos fiamos de la palabra de Jem, Boo es la clase de muchacho que, unos 100 años más tarde, podría estar rodando películas caseras de muertos vivientes en video digital, y tomándose todo eso de manera muy seria.

Jem gave a reasonable description of Boo: Boo was about six-and-a-half feet tall, judging from his tracks; he dined on raw squirrels and any cats he could catch, that's why his hands were bloodstained—if you ate an animal raw, you could never wash the blood off. There was a long jagged scar that ran across his face; what teeth he had were yellow and rotten; his eyes popped, and he drooled most of the time. (1.65)

Hablar de Boo despierta en los niños la misma sensación de temor que las historias de miedo alrededor de una fogata. Ellos nunca lo han visto, por ende, en primer lugar, ni siquiera creen que sea una persona real y, en segundo lugar, se toman la libertad de crear historias fantásticas así como otra persona podría hacerlo respecto a Pie Grande. Sus juegos simbólicos, en los cuales interpretan escenas de la vida de Boo, lo ponen al mismo nivel que las novelas de terror con las cuales se asustan. ¡Qué divertido!

Boo, la fantasía

Pero los niños no solamente sienten miedo de él. Existe también un extraño anhelo de conexión en su obsesión con él. Interpretar la vida de Boo Radley puede ser una manera para tratar de entenderlo al ponerse en "su propia piel," como Atticus siempre dice. Tratan de expresar que están realmente preocupados por el bienestar de Boo:

Dill said, "We're askin' him real politely to come out sometimes, and tell us what he does in there—we said we wouldn't hurt him and we'd buy him an ice cream."

"You all've gone crazy, he'll kill us!"

Dill said, "It's my idea. I figure if he'd come out and sit a spell with us he might feel better."

"How do you know he don't feel good?"

"Well how'd you feel if you'd been shut up for a hundred years with nothin' but cats to eat?" (5.72-76)

La última línea sugiere que Dill, al menos, siente un poco de simpatía por Boo y puede imaginar, o cree que puede imaginar, cómo se siente y lo que necesita. Parece que Boo es capaz de generar una pregunta muy importante para los niños: ¿Se puede ser humano sin formar parte de la comunidad?

Boo, la realidad

Después del juicio de Tom Robinson, Jem y Scout comienzan a entender a Boo Radley de manera diferente.

"Scout, I think I'm beginning to understand something. I think I'm beginning to understand why Boo Radley's stayed shut up in the house all this time... it's because he wants to stay inside." (23.117)

Después de haber visto un ejemplo de las cosas horribles de las cuales son capaces los miembros de la comunidad, escoger mantenerse lejos del desastre creado por la humanidad no parece una decisión extraña. Pero resulta que el lado feo de la humanidad es lo único que puede sacar a Boo de su encierro, cuando ve que Bob Ewell ataca a los niños Finch.

Mientras Tate insiste en que Ewell cayó sobre su propio cuchillo, también da a entender, indirectamente, que Boo lo apuñaló a propósito para defender a los niños. Como nadie vio la escena (excepto, presuntamente, Boo), no hay manera de saberlo a ciencia cierta. En vez de arrastrar a Boo a la corte, Tate decide dejar que los muertos entierren a los muertos. Extrañamente, Tate parece menos preocupado por las consecuencias negativas para Boo que por las positivas.

"Know what'd happen then? All the ladies in Maycomb includin' my wife'd be knocking on his door bringing angel food cakes. To my way of thinkin', Mr. Finch, taking the one man who's done you and this town a great service an' draggin' him with his shy ways into the limelight—to me, that's a sin. It's a sin and I'm not about to have it on my head. If it was any other man, it'd be different. But not this man, Mr. Finch." (30.62)

¡Pasteles de ángel! ¡Qué horror! Pero para Boo ser el centro de atención, incluso de una atención positiva, sí que sería un horror. Incluso Scout, que conoce al verdadero Boo desde hace menos de una hora, lo entiende: "Bueno, hubiera sido una cosa así como matar a un ruiseñor, ¿no?" (30.68). Incluso Atticus, el defensor de la igualdad total ante la ley, comienza a pensar que en ocasiones un poco de desigualdad es lo que es realmente justo.

Una nueva perspectiva

Cuando Scout acompaña a Boo a su casa, entra en un territorio que ha visto toda la vida, pero donde nunca había puesto un pie. Cuando da la vuelta para regresar, ve su vecindario desde una perspectiva completamente nueva, la perspectiva de Boo.

To the left of the brown door was a long shuttered window. I walked to it, stood in front of it, and turned around. In daylight, I thought, you could see to the postoffice corner. […]

Fall, and his children trotted to and fro around the corner, the day's woes and triumphs on their faces. They stopped at an oak tree, delighted, puzzled, apprehensive.

Winter, and his children shivered at the front gate, silhouetted against a blazing house. […]

Summer, and he watched his children's heart break. Autumn again, and Boo's children needed him.

Atticus was right. One time he said you never really know a man until you stand in his shoes and walk around in them. Just standing on the Radley porch was enough. (31.25-31)

Un cambio de perspectiva hace que Boo pase de ser un espíritu diabólico a ser un ángel guardián. Para Scout, lo que realmente afianza este cambio es un acto de su imaginación, al visualizar lo que Boo debió de haber pensado sobre los acontecimientos de los últimos años. Parece que el libro nos está diciendo que, para entender e identificarse con otros, todo lo que necesitas es la imaginación. Quizás esa es la razón por la cual Lee deja que sea una niña quien cuente la historia, porque los niños pueden usar su imaginación. Seguramente, imaginarse a Boo como un monstruo no estuvo del todo bien, pero sí hizo que los niños trataran de entender cómo Boo ve el mundo.

El libro termina con una Scout un poco soñolienta repitiendo la historia que Atticus acaba de leerle.

"An' they chased him 'n' never could catch him 'cause they didn't know what he looked like, an' Atticus, when they finally saw him, why he hadn't done any of those things... Atticus, he was real nice...." His hands were under my chin, pulling up the cover, tucking it around me.

"Most people are, Scout, when you finally see them." (31.55)

Literalmente, Scout "finalmente ve" a Boo, pero quizás hay más que "ver" que eso. El caso de Tom Robinson sugiere que es muy posible que las personas vean a alguien y aun así no vean que es un ser humano igual que ellos. Boo comienza como un monstruo y termina como un hombre, pero nunca se une nuevamente a la comunidad de Maycomb. O quizás ya lo haya hecho al interesarse activamente por los niños de la familia Finch: quizás su personaje sugiera que los lazos que unen a una comunidad pueden ser más que los lazos sociales.

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