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El guardián entre el centeno

El guardián entre el centeno

de J.D. Salinger

Resumen de El guardián entre el centeno

En el comienzo de El guardián entre el centeno, Holden Caulfield, un joven de diecisiete años, empieza su historia utilizando mucha profanidad anticuada para contarnos las cosas locas que le pasaron la Navidad pasada. Su historia empieza un sábado de diciembre en la escuela preparatoria de Pencey en Pensilvania, de donde acaba de ser expulsado porque ha reprobado todas sus materias excepto inglés. Resulta que ser expulsado es un tema recurrente en el pasado de Holden. Visita a un profesor simpático, el Sr. Spencer, quien le sermonea sobre "el futuro".

En el dormitorio, Holden pasa el rato con Robert Ackley, un muchacho fastidioso con acné. Conocemos al gorro distintivo de cazar de Holden y a su compañero de cuarto Stradlater, un "bastardo sexy", quien está preparándose para una cita con Jane Gallagher, una vieja amiga (y algo de una antigua novia) de Holden. A Holden no le gusta la idea de esta cita pero accede a escribir un ensayo de inglés para Stradlater, quien es, además de ser atractivo y atlético, un "imbécil".

La composición de Holden nos da una mirada a su carácter. Escribe de su hermano menor, Allie, que murió de leucemia hace tres años. Más específicamente, el ensayo se trata del guante de béisbol zurdo de Allie, en el cual estaban escritos varios poemas en tinta verde, para que Allie tuviera algo que leer mientras estaba en el campo. Holden revela que en la noche cuando Allie murió, rompió todas las ventanas en el garaje con su mano, de modo que aún no puede cerrar bien el puño.

Stradlater regresa y Holden intenta enterarse si algo sucedió con Jane (es decir, algo sexual). Stradlater da respuestas evasivas, Holden lo golpea y la pelea termina con Holden sangrando por la nariz. Intenta hablar con Ackley para pasar el tiempo pero se harta de todo y decide salir de Pencey inmediatamente. Las vacaciones de Navidad empiezan el miércoles, así que Holden tiene que pasar unos días en Nueva York antes de volver a casa para que sus padres no se enteren de su expulsión.

En el tren, Holden tiene una conversación con la madre de Ernie Morrow, un compañero suyo. Es una mujer muy atractiva. Holden sabe que Ernie es un "falso" (a propósito, Holden cree que todos son unos "falsos") le dice a su madre que Ernie es un regalo divino al mundo para complacerla y le inventa que su nombre es Rudolf.

Holden baja en Penn Station en Nueva York. Quiere llamar a alguien pero no puede decidir a quién. Termina tomando un taxi al hotel Edmont. En el coche le pregunta al conductor si sabe adónde van los patos en el parque cuando el agua congela. No lo sabe.Una vez que tiene una habitación en el Edmont, Holden intenta llamar a una chica con quien sabe que puede pasarlo bien pero no logra hacer una cita con ella. En el salón del hotel baila con tres chicas "tontas", de quienes solamente una es atractiva. No puede beber porque es obviamente un "maldito menor". Esto, entre cada otra persona, evento y lugar de la novela, lo deprime. Las chicas se marchan y Holden recuerda a Jane Gallagher.

Lo que describe Holden es una especie de amor de adolescente. Él y Jane solían jugar al golf y a las damas juntos, ver películas y caminar de la mano pero nada sexual. Un cierto evento que nos revela sugiere que tal vez Jane fue molestada sexualmente por su padrastro. Ya podemos ver por qué Holden se enoja tanto sobre su cita con el "sexy" Stradlater.

Holden va en un taxi con un tipo que se llama Horwitz y le pregunta de los patos (parece que los patos le importan mucho a Holden). Va a "Ernie's" porque sabe que allí podrá beber. Al tropezarse con una vieja conocida se marcha para evitar tener que pasar el rato con ella.

En su hotel, acaba de alguna forma con una prostituta, Sunny, en su habitación. Él está más interesado en hablar que en sexo y Sunny, quien es bastante joven también, se confunde y sale de su habitación con un poco del dinero de Holden pero sin sexo. Regresa más tarde con su chulo Maurice (el operador del ascensor) y Holden acaba con un puñetazo en la barriga (quería más de lo que le dio a Sunny).

Holden sale del hotel al día siguiente y hace una cita con su vieja amiga Sally Hayes. Conoce a dos monjas mientras está desayunando. Una de ellas es profesora de inglés, pues hablan de la literatura – de Romeo y Julieta, específicamente. Le resulta difícil a Holden hablar de una "obra sexy" con monjas. Hace una donación a su caridad. Después de salir, compra un disco para su hermana Phoebe y oye a un niño cantando "if a body catch a body coming through the rye" ["si alguien coge a alguien viniendo por el centeno"]. Más sobre esto luego.

Holden va al parque para matar el tiempo antes de su cita con Sally. Charla con una niña en el parque y es evidente que le gustan los niños más que los adultos. Pensando en una visita a un museo de su niñez, nota que las exhibiciones detrás del vidrio siempre son iguales pero los niños que las ven siempre cambian.

Se reúne con Sally para un matinée "ridículo" y luego los dos van a patinar. En este punto, está bastante harto de la locura de la vida en la ciudad y habla con Sally sobre su sueño de fugarse y vivir en una cabaña en el bosque por el resto de su vida. Cuando Sally no expresa un deseo de fugarse con él, Holden se enfada.

Solo otra vez por la tarde, Holden llama a un viejo amigo de la escuela, Carl Luce, y los dos deciden reunirse más tarde para tomar. En el bar, Carl tiene una actitud como "Yo soy tan maduro", lo cual es muy fastidioso, y la noche acaba temprano. Es decir, para Carl. Holden se queda en el bar y toma hasta estar ofuscado. Tras intentar hacer una cita con la muchacha del guardarropa, Holden va al parque para buscar los patos. No ve ningún pato y va a casa para ver a su hermana Phoebe, quien es, según lo que leemos, la mejor niña del mundo.

Parece que sí es la mejor niña del mundo. Es la primera persona con quien Holden tiene una interacción real. Hablan de la escuela de Phoebe y luego del hecho de que a Holden no le gusta nada ni nadie que no sea su hermano Allie. Lo cual es, por supuesto, muy deprimente. Dice que lo único que quiere hacer en su vida es ser el "receptor en el centeno": si hubiera unos niños jugando en un campo de centeno cerca de un precipicio, él los cogería antes de que se cayeran. Phoebe le informa que la "canción" sobre el "receptor en el centeno" que oyó es de hecho un poema de Robert Burns, y que la palabra no es "coger" sino "conocer".

Holden sale de su casa para evitar a sus padres y va a buscar a un viejo profesor suyo, el Sr. Antolini. Le da otro sermón largo sobre la importancia de la educación y experimenta lo que podría ser un avance sexual del profesor. Holden huye y nos revela que estas cosas "de pervertidos" le han sucedido mucho. Pasa la noche en la estación de trenes y se deprime aún más.

Decide que quiere fugarse y le informa a su hermana mediante una carta que deja para ella en la oficina del rector de su escuela. Intenta borrar unos letreros que dicen "fuck you" en las paredes de la escuela y por fin se reúne con Phoebe. Ella ha decidido que quiere escaparse con él.

Holden le explica que no es posible. Phoebe se enoja y le dice que ya no le va a hablar. Afortunadamente, esto no evita que vaya al zoológico con él. Acaban en el carrusel, donde Holden le promete que no va a escaparse. Mirándola girar en el carrusel, proclama que es feliz. Es la primera vez en la novela que lo dice.

Por fin, salimos de la narración y volvemos al Holden de un año más tarde, la persona que está contando este relato. Evidentemente, está en terapia porque se "enfermó" de alguna forma. Dice que va a volver a la escuela en septiembre pero no está seguro si todo será diferente – es decir, mejor – esta vez. Concluye con que se arrepiente de haber contado esta historia porque contarla lo ha hecho echar de menos a toda la gente que había conocido.

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