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Análisis

Soma

“Eufórica, narcótica, agradablemente alucinante”. Así es la descripción que hace Mustafá del soma. Es, posiblemente, la mejor herramienta que tiene el gobierno para controlar a la población. Seda, calma y, lo más importante, distrae a las personas para que no se den cuenta de que algo muy, muy malo, está pasando: los ciudadanos del Estado Mundial son esclavizados. Simplemente hay que ver el nombre: soma = “dormir” en Latín.

John, por supuesto, reacciona a esto en el capítulo quince, donde tira la droga por la ventana en nombre de la libertad. Pero su acción no es muy efectiva, y básicamente es por la forma en que el soma esclaviza a quien la consume: a través de la felicidad. Todo el mundo está atrapado por la felicidad, esa es una cadena demasiado gruesa de romper.

Otra cosa para pensar es la famosa línea de Mustafá: “El cristianismo sin lágrimas: esto es el soma”. Entendemos la parte de “sin lágrimas”, ya que drogarse sin consecuencias habla por sí mismo, pero ¿qué tiene que ver esta droga con la religión? Bueno, como hemos visto, soma es un opiáceo que permite controlar al consumidor. Un Mundo Feliz parece decir que el cristianismo, en gran parte, funciona de la misma forma: controla a la gente a través de la pacificación; ofrece comodidad a expensas de la individualidad. ¿Tú qué opinas?

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